Incluso los mejores directores de la industria han visto alguna vez sus alas cortadas… esta semana recopilamos algunos de los proyectos más locos del mundo del cine que nunca vieron la luz, bien por no encontrar la forma de hacer las propuestas viables a nivel económico o a problemas de derechos o agendas. Digámoslo ya a las claras: el cine es un milagro y a veces ni toda la voluntad del mundo consigue mover montañas.
Aunque en The Flash nos quitamos la espinita de ver brevemente a Nicolas Cage interpretando a Superman, lo cierto es que quedó lejos de la experiencia que se propuso crear Tim Burton en los 90 reclutando al actor para el papel de Kal-El. Las pruebas de vestuario de la película, que iba a titularse Superman Lives quedaron para el recuerdo (y carne de meme en redes sociales).
Terry Gilliam también estuvo a punto de forjar su propia versión de The Watchmen mucho antes de la versión de Zack Snyder de 2009. Entre finales de los 80 y principios de los 90, su quiso hacer una adaptación fiel y profunda de la obra de Alan Moore, pero las dificultades económicas para condensarlo en un largometraje relegaron esta gesta al cajón del olvido, quedando en la etapa infernal de desarrollo.
Por su parte, Alfred Hitchcock también se encontró un muro a la hora de llevar a cabo su última película: ya sabemos lo aficionado que era a unir sexo y violencia en sus últimas películas pero la combinación no entusiasmó a Universal cuando puso sobre la mesa la premisa de Kaleidoscope allá por 1967.
Nunca sabremos qué habría salido de aquí: el director planeaba utilizar un estilo muy directo y natural con cámaras en mano y una concepción próxima al documental para lograr escenas «espeluznantes», influenciado por la película Blow-Up de Antonioni.
Se centraba en Willy Cooper, un asesino en serie seductor y violento (basado en los asesinos reales Neville Heath y John Haigh) al que habríamos visto operar en Nueva York, acabando con sus víctimas utilizando técnicas de ahogamiento. Solo de pensarlo, ya se nos ponen los pelos de punta. ¿O no?
Orson Welles, otro grande entre los grandes, se quedó con las ganas de rodar El corazón de las tinieblas. Welles quería adaptar la novela de 1899 de Joseph Conrad, que narra el viaje de Marlow por el Congo en busca del agente Kurtz, e iba a ser, de hecho, su ópera prima con la RKO, utilizando de forma intensiva la cámara en primera persona.
Se canceló, básicamente, por su altísimo coste, pero no siempre el hecho de un proyecto se venga abajo tiene por qué ser una desgracia. Buena parte del trabajo realizado pudo ser volcado en Ciudadano Kane, una de las grandes obras maestras del séptimo arte.
Si piensas en El señor de los anillos seguramente te vendrá a la mente de manera instantánea Peter Jackson pero, ¿sabías que Los Beatles le presentaron a Stanley Kubrick una idea loquísima para trasladar la saga de Tolkien? Ellos querían ser los protagonistas aunque el proyecto fue impulsado principalmente por John Lennon, que tenía pensado qué rol ocuparía cada uno de ellos: él interpretaría a Gollum, Paul McCartney a Frodo, George Harrison a Gandalf y Ringo Starr a Sam. Por fortuna, Kubrick desechó la idea al instante por considerar la obra «infilmable». El tiempo le llevaría la contraria… aunque el enfoque sería muy distinto.
Hablando de Peter Jackson, también tuvo un proyecto maldito entre manos junto a Neill Blomkamp, que iba a ser el encargado de la dirección. La idea era adaptar el videojuego Halo pero no hubo acuerdo en los despachos el proyecto se cayó. Para renacer, eso sí, de sus cenizas de una forma muy distinta pero espectacular. Todo el esfuerzo puesto en los desarrollos creativos de la película: diseños, armaduras, utilería, pruebas de efectos especiales y buena parte de la propuesta estética se volcó en un guión original y memorable para alumbrar Distrito 9, así que, ¡bienvenidos los cambios!
Finalizamos nuestro repaso de proyectos cinematográficos fallidos hablando de Guillermo del Toro, que ha cumplido su sueño de hacer su versión de Frankenstein pero de momento no ha podido materializar la adaptación de la obra de Lovecraft En las montañas de la locura.
En 2006 estuvo a punto de conseguirlo, contando con James Cameron en la producción, Tom Cruise como estrella y 150 millones de dólares de presupuesto. Ojo, porque nunca ha desistido completamente de esta empresa, aunque obviamente las circunstancias ahora serían muy distintas y, es muy probable que fuese un proyecto mucho más pequeño y arriesgado.
¿Quién sabe qué sorpresas nos deparará el futuro? El cine el terreno fértil y siempre hay margen para que los grandes creadores hagan realidad sus sueños. Y sus pesadillas…