La apertura, el pasado miércoles, de las ofertas presentadas al Ayuntamiento para gestionar la casa de acogida municipal para personas con VIH/sida La Encina, ha dado un vuelco significativo a la historia de este recurso social, único en Castilla y León, y es que será la primera vez en 24 años que el Comité Ciudadano Anti-Sida comparta su gestión. La oferta presentada por esta entidad de forma conjunta con la Fundación Lesmes ha sido la única que ha concurrido y, si las cosas salen según están previstas, ambas históricas ONG burgalesas serán las encargadas de sacar adelante la casa en los próximos dos años. Tanto José Antonio Noguera, presidente del Comité, como Miguel Santos, de la Fundación Lesmes, se mostraron satisfechos de esta colaboración, inédita hasta ahora.
Fue el Comité Ciudadano Anti-Sida quien lanzó una petición de ayuda a la Fundación Lesmes ante las dificultades económicas por las que atraviesa, que parecían hacer inviable que pudiera seguir solo adelante con La Encina. «Pensamos enseguida en la Fundación Lesmes por muchas razones -explica Noguera-. Porque creemos en el Tercer Sector y porque conocemos su trabajo desde hace muchos años y consideramos que es magnífico y de mucha solidez, y ante una situación tan delicada en la que nos hallábamos, sin liquidez y sin capacidad de abordarla decidimos planteárselo».
El recurso, único en la comunidad, cuenta con una plantilla de diez trabajadores
Cuando avance el proceso administrativo de la adjudicación de la gestión, que estará financiada con 310.855 euros al año, ambas asociaciones constituirán una unión temporal de empresas, con un 80% el Comité Anti-Sida y un 20%, la Fundación Lesmes, que se ocupará fundamentalmente de la parte económica, mientras que la asistencial seguirá en manos del Comité con algunas modificaciones para adaptarse a la ley de 2024 sobre centros sociosanitarios. Esta nueva normativa incorpora el concepto de la autonomía de las personas y el de poner sus decisiones vitales en el centro, una forma de trabajo, por otro lado, que en La Encina se viene desarrollando desde su puesta en marcha pero que ahora debe estar consignada documentalmente.
«Esa norma habla también de ratios pequeñas y de atención a la diversidad y creemos que la casa siempre ha tenido en cuenta estas dos circunstancias», señala Noguero. La Encina cuenta con diez plazas y una plantilla de diez trabajadores que han sufrido los rigores de los problemas económicos y de lentitud del Ayuntamiento para librar las cantidades destinadas a sus nóminas. Esta situación, que les tuvo tres meses sin cobrar, se ha resuelto en parte pues la han recibido hasta febrero.
El perfil de los usuarios de la casa de acogida ha cambiado mucho en estos 24 años. Si en 2002 la media de edad era de unos 30 años ahora supera de largo los 50. Según la última memoria, el usuario medio de La Encina es un varón (alrededor del 76% de los casos), de entre 50 y 60 años, aunque con un rango amplio que va aproximadamente de los 30 a más de 80. Presenta infección por VIH y, en la mayoría de los casos, patologías asociadas de carácter psiquiátrico, deterioro cognitivo, demencia o discapacidad intelectual (hasta un 76%). Una parte menor tiene antecedentes de consumo de drogas (alrededor del 24 %) y un porcentaje reducido está en tratamiento con metadona (en torno al 8%).
Pedimos a la Fundación Lesmes su colaboración porque creemos en el Tercer Sector y porque conocemos su trabajo desde hace años, que es magnífico y de una gran solidez»José Antonio Noguero, Comité Anti-Sida
En términos funcionales, más de la mitad presenta algún grado de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria (alrededor del 59 %), con distintos niveles de intensidad, mientras que el resto mantiene cierta autonomía. En general, se trata de personas que requieren apoyo continuado en su vida diaria.
«Debemos ser ejemplo». Para Miguel Santos, presidente de la Fundación Lesmes, es una oportunidad colaborar en este proyecto. Afirma que cuando se pusieron en contacto con ellos no le dieron muchas vueltas. «Somos el Tercer Sector y debemos ser ejemplo. Además, aquí también sabemos lo que es pasar dificultades y cuando nos ocurrió, no supimos dónde pedir ayuda. Ahora la vamos a prestar por ética y por solidaridad aunque también nos resulta interesante la oportunidad que se nos presenta de trabajar con un perfil, que si bien puede tener algún punto el común con el de quienes están en el CEIS, no es del todo igual. Sabemos, además, que vamos a aprender mucho de los profesionales del Comité».
Santos añade, por otro lado, que el objetivo que le ha movido a la Fundación involucrarse en la gestión de la casa de acogida no es económico, «obviamente», y reconoce que aunque el presupuesto es viable también resulta «muy ajustado». En cualquier caso, cree que vale la pena abordar un nuevo reto, «ahora que ha cambiado mucho el perfil de la enfermedad, que se ha cronificado y las personas de este perfil que la sufren tienen necesidades diferentes a las de hace dos décadas».
Damos nuestro apoyo a este proyecto por ética y solidaridad pero también nos resulta interesante esta oportunidad de trabajar con un perfil diferente de personas»Miguel Santos, Fundación Lesmes
La Encina se inauguró el 2 de mayo de 2002 después de un intrincado camino que comenzó por buscar un lugar para ubicarla, que finalmente fue en el barrio de Huelgas después de que la asociación Nuestro Barrio boicoteara su presencia en Pisones. Siguió por la protesta (con algunos picos de grave violencia verbal) de una parte del vecindario que se oponía a compartir espacio con este recurso social, la firmeza del Ayuntamiento de entonces, que dirigía Ángel Olivares, para no cambiar de opinión, como sí hizo con el CEIS, y la posterior normalidad que trajo la convivencia.