Velocidad trepidante, máxima emoción y un paraje idílico. La localidad italiana de Cernobbio, en el lago de Como, acogió el pasado fin de semana la segunda ronda del Mundial UIM E1 2026, el revolucionario campeonato de lanchas motoras eléctricas fundado por Alejandro Agag. Y, por supuesto, allí se encontraban Juan Urdangarin y su novia, Sophia Khan, que trabajan desde hace tiempo en el entorno de la disciplina deportiva impulsada por el yerno de Aznar.
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Han pasado seis meses desde que ¡HOLA! descubrió a la novia del primogénito de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, a través de unas imágenes exclusivas de la pareja paseando por Londres, donde residen. Días después, fueron fotografiados otra vez, pero en Miami, donde cumplían con sus compromisos de la disciplina E1. Y, ahora, les hemos podido ver de nuevo, igual o más enamorados, compaginando trabajo y amor en este espectacular enclave de la región de Lombardía.
El hijo mayor de la infanta Cristina y la joven canadiense viajaron a Italia, donde se celebró una nueva etapa del mundial de lanchas eléctricas
© GTRESDesde que Sophia se incorporó hace año y medio como «team executive» a la E1, donde Juan trabajaba desde 2023, se volvieron inseparables
Durante su estancia en Cernobbio, Juan y Sophia se mostraron cómplices, inseparables y muy atentos, el uno del otro. Mientras cumplían con sus obligaciones, se dedicaban tímidas miradas y sonrisas.
© GTRESAsí se les fotografió también el pasado fin de semana en el lago de Como, donde se celebró la segunda ronda del campeonato mundial E1 2026.
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Pero una vez terminada su jornada laboral, el nieto de don Juan Carlos y la joven canadiense no ocultaron sus sentimientos y se mostraron mucho más cariñosos, entre besos y abrazos, compartiendo, tras cenar con unos amigos, un romántico paseo y un helado que adelanta la próxima estación de verano.
© GTRESDiscretos y dedicándose tímidas miradas y sonrisas, mientras cumplían con sus obligaciones, sin embargo, no ocultaron sus sentimientos, mostrándose mucho más cariñosos, entre besos y abrazos, al terminar la jornada laboral o cuando se tomaban un descanso
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Sophia, de 25 años, se incorporó hace año y medio como team executive a E1 Series, donde conoció a Juan Urdangarin, que trabaja desde 2023 en la E Extreme de Agag. Además de enamorarse, descubrieron que comparten la misma pasión por la innovación y la sostenibilidad.
A primeros de enero, Juan viajó con Sophia a Abu Dabi para presentársela a su abuelo el Rey Juan Carlos
© GTRESTras salir a cenar con unos amigos a un restaurante de Cernobbio, la pareja se reservó para el postre y se acercó dando un romántico paseo hasta una heladería, donde compraron dos cucuruchos de barquillo
Y en este tiempo, han ido afianzando su relación paso a paso, como el dicho de «las cosas de palacio, van despacio», hasta el punto de que el pasado enero viajaron a Abu Dabi, donde el hijo mayor de la infanta Cristina presentó a su novia al Rey don Juan Carlos antes de que este celebrara su 88 cumpleaños el 5 de enero.
Después de pasar las Navidades separados —ella en Canadá con su familia y él entre Madrid y Vitoria—, la pareja se reencontró en Emiratos Árabes para este importante paso: obtener la aprobación del abuelo de Juan. Una prueba de fuego que superaron con creces y, ya con el beneplácito de emérito bajo el brazo, este romance parece encontrar más ocasiones para consolidarse y continuar fluyendo como viento en popa.
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E1 es el primer campeonato mundial de carreras de lanchas motoras totalmente eléctricas. Ni más ni menos. Y, para su realización, diez equipos, liderados por estrellas del deporte y el entretenimiento —entre ellos Rafa Nadal, Tom Brady, LeBron James, Steve Aoki, Thibaut Courtois, Marc Anthony y Will Smith—, compiten a bordo de la RaceBird, una lancha eléctrica con hidroalas que alcanza velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora. El lago de Como, en la región de Lombardía, ha sido la sede de la segunda ronda de los ocho eventos programados para este 2026, además, ha tenido la fortuna de beneficiarse del impulso económico que recibe una ciudad gracias a un evento de esta magnitud. Terrazas repletas, buen tiempo, actividades sostenibles, amor y, tarrinas de helado para llevar a mansalva parecen haber acompañado a esta idílica edición. De principio a fin.
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