Pogacar gobierna el ciclismo actual con una autoridad insultante. No compite: impone su ley. En el Tour de Romandía volvió a dejarlo claro este domingo, … cerrando la carrera con otra victoria de etapa y una sensación ya habitual en el pelotón: cuando el esloveno decide acelerar, los demás solo pueden administrar daños.

Tadej Pogacar conquistó por primera vez la ronda suiza y lo hizo sin discusión, firmando además su cuarto triunfo parcial de la semana. La última jornada, entre Lucens y Leysin, de 178 kilómetros y final en alto, fue el resumen perfecto de su dominio: esperó, midió y resolvió en el momento exacto. Bastó un ataque en el último kilómetro para dejar atrás al alemán Florian Lipowitz, el único que intentó discutirle el mando.

El líder del UAE Team Emirates no necesitó exhibiciones exageradas. Administró la ventaja acumulada, vigiló cada movimiento y golpeó donde más duele, en el instante decisivo. Cruzó la meta con tres segundos de renta sobre Lipowitz y sumó así la victoria número 116 de una carrera que avanza a ritmo de leyenda.

La clasificación general terminó sin sobresaltos. Lipowitz conservó la segunda plaza y el francés Lenny Martinez completó el podio, a 2:44 del vencedor. Muy atrás en la comparación real con Pogacar, aunque cerca en el papel.

Un 2026 extraordinario

La etapa solo tuvo incertidumbre hasta que el pelotón alcanzó la subida final. Una escapada numerosa, sin amenaza para la general, fue neutralizada al pie del puerto. Después llegó el guion conocido: intento de ataque, respuesta inmediata del líder y sentencia final del campeón.

El triunfo en Tour de Romandía amplía una temporada extraordinaria para Pogacar, que ya había levantado Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes y Lieja-Bastoña-Lieja. Monumentos, vueltas de una semana y cualquier terreno que se le ponga delante.

A sus 27 años, el esloveno ya no corre solo contra sus rivales. Corre contra la historia. Y cada vez son menos los nombres capaces de sostener la comparación.