Él es un reconocido financiero y filántropo estadounidense y su mujer, experta en arte, dirige varias asociaciones y es miembro del patronato del Museo del Prado de Madrid y del Nouveau Musée National, en Mónaco. Francesca Agostinelli es además miembro del consejo de administración de la American Italian Cancer Foundation y maestra de ceremonias de la Gala Anual de Nueva York, así como dama de la Orden de Saboya y, junto con su marido, ha creado la Robert and Francesca Agostinelli Foundation, de la que es directora, para apoyar a los veteranos de guerra, a los enfermos de cáncer y otros proyectos en Estados Unidos. El matrimonio tiene cinco hijos.
«Dos tardes inolvidables, unidas por un objetivo: el arte como regalo a las nuevas generaciones.
Las cenas de caridad de las órdenes dinásticas de la Casa Real de Saboya han recaudado fondos para apoyar al Instituto de Arte de Savoia, el proyecto que trae el arte y la belleza a los jardines de infancia, porque educar la sensibilidad es educar a la humanidad. En Tokio, lejos de casa, pero cerca de lo que nos ha estado guiando durante siglos: servicio, cultura, generosidad», escribía el príncipe italiano junto a un carrusel de fotos de la velada.