Star Wars está en un buen momento. En uno de resurgimiento, podría decirse. Estos últimos años, la situación más extendida es que los fans más veteranos quedaron decepcionados con las películas que siguieron a las dos trilogías originales y se vieron sobrepasados por el numeroso catálogo de nuevas series disponibles en Disney+, mientras que los nuevos fans sufrían el tener que ponerse al día con décadas de contenido si querían profundizar en el universo de George Lucas.
Ha sido una buena idea, pues, que tanto Dave Filoni como Jon Favreau hayan apostado por resetear un poco el tema. El segundo lo hará el 21 de mayo, cuando The Mandalorian and Grogu llegue a los cines con una historia completamente independiente -el propio Favreau ha afirmado que ni siquiera hará falta haber visto la serie para entender su trama-; y el primero lo hizo el 6 de abril, cuando estrenó los primeros episodios de Star Wars: Maul – Señor de las sombras.
Dividida en 10 partes y situada entre el Episodio III: La venganza de los Sith y Star Wars: Rebels, la nueva serie centrada en Darth Maul logró ganarse rápidamente a los fans con una historia nueva, independiente, entretenida y presentada con el cariño que la franquicia ha demostrado durante años por sus series de animación. El 4 de mayo, día de la Fuerza, la historia de este señor de las sombras llega a su fin, y lo hace dejando el listón muy alto para posibles futuros proyectos.
El lado bueno de la Fuerza
Anunciada como la historia del antiguo discípulo de Palpatine en su empeño por hacerse con el control criminal de la galaxia, Star Wars: Maul – Señor de las sombras presentaba hace un mes una nueva mirada al que fue el «malo» de las precuelas de Star Wars. Lo hacía manteniendo la rabia, la nostalgia, la locura y la venganza que caracterizan a su personaje, y también añadiendo otros nuevos protagonistas que no tardamos en acoger de buen grado.
Llegados al episodio 8, teníamos, por un lado, a Lawson, jefe de policía, y a su hijo Rylee. Con una madre trabajando para el Imperio, su padre había evitado a toda costa avisar del avistamiento de Maul en su planeta Janix para evitar el control del Imperio allí. Sin embargo, su compañero droide, Dos Botas, había decidido seguir el protocolo y avisar a sus superiores, lo que había dejado a Lawson con la única opción de huir junto a su hijo.
Lo hacían con la padawan Devon y el maestro Daki, dos Jedis obligados a vivir en las sombras tras la Orden 66 que, con el mismo objetivo que Lawson y su hijo, le pedían al jefe de policía que los ayudase a escapar. Acompañados de Dos Botas, quien acababa siéndole leal a su compañero por encima del Imperio tras descubrir que este no era como él pensaba, intentaban sin éxito conseguir una nave de huida.
Por otro lado estaba Maul quien, tras cruzar su camino con los Jedis y salvar a Devon y a Rylee de los imperiales, seguía con la intención de pasar a Devon al lado Oscuro y desatar todo su poder. Sin embargo, ella decidía seguir a su maestro y mantenerse en el lado bueno de la Fuerza.
Darth Vader y la nueva Anakin Skywalker
El episodio 9 se inicia con una reunión entre Maul y Dryden, de la organización criminal Crimson Dawn, una de tantas en la lista de venganza de Maul. Acorralado por la aparición del Imperio en Janix, Maul acepta matar a Rintero, jefe de Crimson Dawn, para que Dryden pueda ser su nuevo líder, a cambio de que este envíe una nave fuera de la ciudad para rescatarlos y poder escapar.
Pero, para llegar a tiempo al punto de encuentro, el señor de las sombras necesita la ayuda de Lawson y los Jedis, algo que estos aceptan tras darse cuenta de que es también su única opción. Una alianza que ellos mismos temen y que le demuestra a Daki que la conexión entre Devon y Maul es más fuerte de lo que pensaba, pues este ha podido meterse en la cabeza de la padawan para comunicarse con ella. En mitad de la huída, el episodio finaliza con la aparición de un viejo enemigo: Darth Vader.
Comienza así el último episodio de la temporada, con la mitad de los compañeros de Maul muertos, Darth Vader persiguiendo a los supervivientes y el grupo de Lawson dividiéndose: el policía y su hijo intentando llegar a la nave de Dryden por un lado y los Jedis y Maul luchando contra Darth Vader por el otro.
Es en mitad de la lucha que Devon vuelve a encontrarse con dos caminos que se abren ante ella: seguir a su maestro por el lado de la luz, quién le dice que «hay que responder al miedo con calma» y que «el verdadero poder reside en la paciencia y la astucia», o seguir a Maul al lado Oscuro y conseguir la Fuerza necesaria para derrotar a su enemigo.
Sobrepasados por el poder de Darth Vader, Daki obliga a Devon a avanzar para ayudar a sus compañeros, mientras que Maul y él intentan derrotar a su adversario. Pero, si bien algunos movimientos de Maul habían hecho creer que su objetivo iba más allá que él mismo y que se adivinaba cierta bondad en sus acciones, cuando este se da cuenta de que luchar contra Darth Vader no sirve de nada, abandona al maestro a su suerte, lo cual finaliza con Darth Vader clavándole el láser y matándolo frente a la mirada de Devon.
Paralelamente, a punto de llegar a la nave, Lawson se sacrifica para que su hijo consiga escapar sano y salvo, aunque no llegamos a ver su muerte, lo que nos hace pensar que este no es el final para el policía. Con la rabia consumiéndola, Devon intenta a su vez matar a sus enemigos. Sin embargo, Maul la para, pues no es lo suficientemente fuerte, y le promete que la entrenará para poder vengarse algún día.
Reunidos en la nave, Devon ve a Rylee lamentarse por la supuesta muerte de su padre y, con el dolor de la pérdida del maestro Daki y el arma de Maul todavía en su mano tras luchar juntos contra Darth Vader, la padawan acepta ser la discípula de Maul, lo que nos deja con la duda: ¿Es Devon la nueva Anakin Skywalker?