La reina Letizia con los diamantes de la reina Victoria Eugenia.

La reina Letizia con los diamantes de la reina Victoria Eugenia.

Carlos Alvarez/Getty Images

En la misma factura se añadió que tres adornos “se estiman en la dote” con valores diferentes. “El collar rivière” se tasó en 145.000 pesetas, 6.050 pesetas más caro; y “el par de aretes con dos brillantes” en 23.000, es decir, 485 pesetas por debajo de lo que “se estiman en cuenta”.

La otra pieza que la “dolorosa” señala como parte dote es la “corona real con brillantes, rosas, esmeraldas y rubíes” con cuyos diamantes su majestad encargó a la joyería romana Bulgari la confección de dos pulseras gemelas durante su destierro. En la prebenda esponsalicia se estima en 130.000 pesetas y en el ticket de compra en 118.675. La diadema Flor de Lis o de las Flores de Lis, conocida en la familia real como la Buena, le costó a Alfonso XIII 9.4730 pesetas.

La reina Letizia con las joyas de pasar.

Unas joyas para brillar.

Carlos Alvarez/Getty Images

Tanto el collar –engordado con más diamantes– como los pendientes que ha lucido la reina Letiza hoy –igual que la coronita reconvertida en pulseras (junto con los zarcillos son sus piezas favoritas del joyero de Ena) y la diadema Flor de Lis– forman parte de las conocidas como Joyas de Pasar, nombre con el que María de las Mercedes de Borbón, abuela paterna de Felipe VI, bautizó al grupo de joyas que su esposo, Juan de Borbón y Battenberg, recibió en herencia de su madre porque, precisamente, esta le había pedido en un sus última voluntades que, en la medida de lo posible, pasaran de jefe en jefe de la familia. Cuando el conde de Barcelona renunció a sus derechos dinásticos en favor de su hijo en 1977, año y medio después de que Juanito fuera proclamado rey por las Cortes franquistas, la condesa, que les dio poco uso, se las cedió a la reina Sofía. En 2014 Juan Carlos I, tras abdicar en su hijo, las traspasó al cofre del nuevo jefe del Estado para disfrute de la reina Letizia. Si se sigue la cadena, la princesa Leonor las usará cuando sea proclamada reina, la primera titular desde el siglo XIX.