Desde que se anunció su participación en la Met Gala 2026 como copresidenta, hemos estado esperando impacientes para ver a Nicole Kidman en la escalinata del Met. Y la estrella australiana no ha defraudado: ha acaparado todos los flashes de los fotógrafos con una creación a medida de Chanel realizada por Matthieu Blazy, un vestido enteramente bordado con lentejuelas rojas, flores de organza y plumas a juego, cuya confección llevó a los talleres unas 800 horas. En cuanto a las joyas, la embajadora de la casa de modas de la rue Cambon eligió, por supuesto, las colecciones de Alta Joyería de Chanel, en este caso pendientes y anillos, mezclando creaciones en oro blanco, diamantes, espinela y lapislázuli. «El rojo representa la vitalidad, el amor, el romanticismo… Es todo lo que queremos, ¿no?», declaró a Vanity Fair en la alfombra roja.
Además de su look, llamó la atención su +1: acudió con Sunday Rose, su hija de 17 años. La joven, que lleva dos años ejerciendo de modelo, lució un diseño de otra casa de moda francesa: Dior. El look a medida, realizado por Jonathan Anderson, se completaba con los famosos pendientes de flores XXL con los que se estrenó en su primera colección de alta costura para Dior.
El pasado mes de octubre, poco después del anuncio del divorcio de sus padres, Sunday Rose desfiló para Dior, en el primer show de las creaciones del diseñador británico. La pasión entre Dior y Sunday Rose parece compartida ya que la joven es una de las modelos de las últimas campañas de la marca. «Jonathan, estoy obsesionada con todo lo que haces. GRACIAS, te quiero. Y al equipo de Dior, que nunca pierde la oportunidad de ser mi familia francesa. Mucho amor para todos», escribió en su cuenta de Instagram. Pero, aunque haya hecho las delicias de la alfombra roja, Sunday Rose sigue siendo una adolescente como cualquier otra: «tiene colegio mañana por la mañana», advirtió Nicole Kidman a Vogue.