Otra semana más, otra jornada más, otra derrota más. En el RCD Espanyol solo cambia un número. El dieciséis por el diecisiete, y subiendo. Esa es la cifra de partidos consecutivos que encadena sin ganar el conjunto dirigido por Manolo González tras caer ante el Real Madrid, una racha con la que ha batido prácticamente todos los récords negativos de LaLiga y que provoca que el cuadro perico ya no dependa de sí mismo.
Y no, no es una cuestión matemática, lógicamente. El Espanyol tiene cinco puntos de margen con el descenso -al menos hasta que juegue el Sevilla esta noche, cuando la distancia podría ser de tres puntos- y no debería mirar a nadie más que a sí mismo. Pero los hechos demuestran que el conjunto blanquiazul hace ya tiempo que pasó a depender de los demás resultados.
Sevilla, Alavés, Mallorca, Girona, Elche, Valencia… En manos de todos ellos está el devenir de un Espanyol que navega sin rumbo (o con el por ahora inevitable rumbo de la Segunda División) por una Liga 25/26 que se le está haciendo larguísima y que, por suerte, tan solo dura 38 jornadas.

Manolo González, durante el partido ante el Real Madrid / EFE
Esto es fútbol, y el fútbol no entiende de lógica. Así lo demostró el propio Espanyol sumando cinco victorias consecutivas y una primera vuelta de 34 puntos. Y también encadenando luego diecisiete jornadas en el ostracismo, algo que jamás había sucedido en toda la historia de LaLiga EA Sports. Pero al vestuario perico se le ha olvidado la palabra ‘ganar’, y restan tan solo cuatro jornadas para evitar el desastre.
El calendario asusta
Atesora el conjunto catalán 39 puntos, y alcanzar los 42 podría no ser definitivo -por lo comprimida que está la zona roja-, pero sí aliviaría a un vestuario hundido y que, si no ha tocado fondo, está cerca de hacerlo. Y en esa tesitura, por si fuera poco, el próximo compromiso -y el calendario en general- aporta de todo menos tranquilidad.

Lele Cabrera, decepcionado tras una nueva derrota del Espanyol / EFE
Porque el Espanyol visita el próximo fin de semana a un Sevilla que, tras ganar este lunes en el Sánchez-Pizjuán a la Real Sociedad, se coloca con 37 puntos y tiene la oportunidad de adelantar en la clasificación al cuadro perico, que viajará a la capital andaluza inmerso en la segunda peor racha de su historia y a tan solo tres puntos de la quema. Eso sí, una victoria sellaría la permanencia virtual, no solo por sumar los tres puntos, sino por dejar prácticamente sentenciado a un rival directo.
Pero llevando diecisiete jornadas sin ganar, apenas se respira optimismo de poder conseguir un triunfo en el Pizjuán. Es por eso que un hipotético pinchazo el sábado que viene en Nervión podría dejar al Espanyol hundido y a un solo punto de la zona de descenso quedando luego tres jornadas, en las que debería sumar al menos 4 puntos de 9 posibles recibiendo en casa a un Athletic resucitado y en la pelea por Europa, visitando a un Osasuna quizás con el mismo objetivo que los bilbaínos y cerrando LaLiga en Cornellà ante la Real Sociedad.