Hay en esta colosal película un plano secuencia que les hará olvidar todos los planos secuencia que hayan visto hasta ahora y renunciar a los … que puedan ver en los siglos venideros. Un plano secuencia que exigió más de un mes de preparación antes de poder ser rodado. 15 días para el rastreo de los lugares por donde debía marchar la cámara, para las pruebas de luz, para planificar todas las incertidumbres técnicas posibles. Dos semanas para afinar y aquilatar los desplazamientos de los actores, los diálogos y sus acciones, todo ello siguiendo un ritmo y unas trayectorias fijadas con fiereza y mano de hierro .
Hay en esta película que es a la vez delirante, contenida, inabarcable, postapocalíptica y antiquísima como el Cinematógrafo mismo, hay en tapiz gigantesco que rezuma sofisticación y maneras viejas del teatro de sombras, un amanecer sobre una barcaza roja que hoy por hoy no tiene parangón en ninguna otra pieza de celuloide y que a pesar de su grandeza, no deja de ser una escena entre una vampira adolescente y un (in) mortal enamorado, interpretado, por cierto, por uno de los líderes más amados del pop chino. Una escena que , por más que ‘Resurrection’ sea monumental y estratosférica nos hace pensar en la última de ‘Con faldas y a lo loco’.
Hay una banda sonora que penetra por tu canal auditivo, te recorre las entrañas y te agrieta tus terminaciones nerviosas. Obra de la banda francesa M83, puro dream pop, new wave, shoegaze y ambient, se acopla con ecos de electrónica de tiempos lejanos a la suprema parte del relato donde el theremín, ese instrumento imposible e impensable, se convierte en objeto de deseo y codicia.
Hay un final del que tú te sientes parte. Eres inmortal. Sueñas. Eres un Delirante.