El histórico dirigente Carlos Garaikoetxea ha fallecido este lunes en Pamplona a los 87 años de edad a causa de un infarto. Primer lehendakari tras la dictadura y figura central en la recuperación del autogobierno, su fallecimiento marca el adiós de quien fuera definido por el actual Gobierno Vasco como el «extraordinario arquitecto de Euskadi» por su papel fundamental en la construcción institucional del país.
Nacido en Pamplona en 1938, Garaikoetxea fue abogado y economista, destacando desde joven por su labor en la Cámara de Comercio de Navarra y su defensa activa de la lengua vasca y las ikastolas durante el franquismo. Presidió el PNV al final de la dictadura y lideró el Consejo General Vasco antes de ser elegido lehendakari en las legislaturas de 1980 y reelegido en 1984, aunque un año después fue sustituido por José Antonio Ardanza. Su mandato en Ajuria Enea estuvo marcado por el reto de levantar una Euskadi que Imanol Pradales describió como «en ruinas», golpeada por la recesión económica y la violencia.
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Su trayectoria política dio un giro histórico en 1985 cuando, tras discrepancias con la dirección del PNV, abandonó la formación para fundar Eusko Alkartasuna (EA), partido que presidió desde su congreso fundacional en 1987 hasta 1999. Además de su labor en el Gobierno Vasco, Garaikoetxea representó a la ciudadanía en el Parlamento Europeo, el Parlamento de Navarra y el Parlamento Vasco en cinco legislaturas.
En junio del año pasado, el lehendakari Imanol Pradales le rindió un solemne homenaje en el que subrayó su legado de «resiliencia, prosperidad y bienestar». En aquel acto, rodeado por sus sucesores Ibarretxe y Urkullu, Garaikoetxea pronunció unas palabras que hoy resuenan como su testamento político: «Unidos, desde la colaboración leal y el respeto a la pluralidad, construiremos una Euskadi mejor».