Día histórico para Marín, que ha sido escenario, por primera vez, del comienzo de La Vuelta Femenina que concluirá el próximo sábado en el legendario alto del Angliru en Asturias. A pesar de la lluvia, cientos de personas arroparon el inicio de la etapa inicial, con final en Salvaterra do Miño.

La salida fue calificada como “un momento histórico para nosotros” por la alcaldesa de Marín, María Ramallo, que fue una de las encargadas de cortar la cinta protocolaria junto al director general de La Vuelta, Javier Guillén; el presidente de la Deputación de Pontevedra, Luis López; el secretario xeral para o Deporte, Roberto García, y el subdelegado del Gobierno, Abel Losada.

Antes del corte de la cinta se procedió a la presentación de todos los equipos de una carrera que reúne una de las mejores participaciones del mundo, ya que a excepción de la neerlandesa Demi Vollering, ganadora en las dos últimas ediciones, están las más destacadas del pelotón de cara a una edición predestinada para las escaladoras.

 

Entre las que aspiran a entrar en el palmarés estarán ciclistas como la francesa Pauline Ferrand-Prévot, la belga y doble campeona del mundo Lotte Kopecky o la polaca Kasia Niewiadoma, y en la constelación de estrellas también tratarán de brillar las españolas Mavi García y Paula Blasi.

Los primeros kilómetros de La Vuelta

El corte de la cinta dio paso a un recorrido neutralizado por la villa para encarar la salida lanzada que se produjo en la carretera de Bueu. Los primeros kilómetros de esta etapa transcurrieron por la península del Morrazo para regresar al municipio marinense por Pardavila y A Raña con la finalidad de afrontar la segunda subida de la jornada dirección Salcedo, Figueirido y Arcade.

Esta es la quinta vez que Marín acoge la salida o la llegada de un gran prueba ciclista. Hace diez años fue escenario de la tercera etapa de La Vuelta masculina que concluyó en el mítico mirador de Ézaro y hace dos años fue el punto de partida de una etapa de O Gran Camiño.

La primera cita se produjo en los años ochenta del siglo, en concreto en 1987, cuando fue escenario del primera sector de la cuarta etapa de la Vuelta a Galicia y la salida del segundo que terminó en el Monte Aloia en Tui.

La previa: desde la Ría hasta el Angliru

En la cuarta edición de la carrera española bajo el nuevo formato, las exigentes cimas asturianas de Les Praeres y el L’Angliru dictarán sentencia en un pelotón formado por 18 equipos —14 de ellos de categoría UCI Women’s WorldTour—, de donde saldrá la ciclista que se enfundará el último día el maillot rojo, que en las dos últimas ediciones se adjudicó una Demi Vollering (FDJ-SUEZ) ausente este año.

Comienzo con una etapa en línea

Después de tres años consecutivos arrancando con una contrarreloj por equipos, La Vuelta comienza este año con una etapa en línea de 113,9 kilómetros entre las localidades pontevedresas de Marín y Salvaterra de Miño, y en el segundo día el pelotón se trasladará a Ourense, con 109,8 kilómetros entre Lobios y San Cibrao das Viñas.

La provincia de Lugo acogerá la tercera etapa, de 121,2 kilómetros entre Monforte de Lemos y Antas de Ulla, cuyo final picará hacia arriba. La cuarta, entre Padrón y A Coruña sobre 115,6 kilómetros, acabará con una meta plana en la ciudad herculina. León, será la salida de la quinta etapa, a priori la más sencilla de toda la semana con 119,6 kilómetros sin grandes dificultades orográficas.

Será con la llegada a Asturias cuando La Vuelta entrará en su momento clave. El sexto día, con 106,5 kilómetros entre Gijón y Nava, concluirá en el Alto de Les Praeres, una ascensión que ya ha sido encarada dos veces por La Vuelta masculina; con sus casi cuatro kilómetros a una media del 13% de pendiente y picos del 20%, muchos la definen como ‘un mini Angliru’.

La traca final

 Precisamente, al día siguiente, el gran final llegará en el propio Angliru. Tras diez presencias en la carrera masculina, esta montaña asturiana se estrenará en el ciclismo femenino. En sus rampas, con máximas del 23% y una media del 9,7% a lo largo de 12,4 kilómetros de agónica ascensión desde Riosa, se definirá la clasificación general de la carrera.

Todas las etapas, excepto la quinta, superarán los 1.800 metros de desnivel positivo, lo que eleva el desnivel total a 14.500 metros repartidos en sus siete etapas, muy por encima de los 10.331 metros registrados en 2025. Con 3.266 metros de desnivel positivo, el recorrido de la etapa final de Pola de Laviana al Alto de l’Angliru se perfila como la primera etapa en la historia de la gran vuelta española con más de 3.000 metros de desnivel.