En el pasado no era raro tropezarte con salones tachonados de galones y borlas que colgaban de cortinas, grecas que pespunteaban cojines o flecos que hacían que los tapizados de los sofás barrieran el suelo con notable porte. Aquellos detalles decorativos que adornaban los muebles y textiles de las elegantes casas de nuestras tías y abuelas y se dejaban ver en hoteles suntuosos o en espacios de cierto abolengo, un buen día pasaron a mejor vida y fueron eliminados de las casas. Así, sin más ni más, la pasamanería desapareció de la faz de la tierra como si nunca hubiera existido. Solo la visita puntual a algún teatro, museo o propiedad con cierta visión decorativa nos devolvía su vago recuerdo. Y, sin embargo, no todo está perdido. De forma tímida, proyectos decorativos aquí y allá que apuestan por revisitar y actualizar ciertas técnicas y recursos están empezando a hacerle ojitos a este arte que parece estar de vuelta. 

Media Image© Cortesía de Jean Porsche
Motivos para su regreso

De la mano del arquitecto de interiores de origen mexicano y afincado en España Jean Porsche, hacemos un breve repaso de lo que fue, de lo que le sucedió y del papel que puede volver a jugar la pasamanería en la decoración. «Para mí es una herramienta, más que un adorno. Es una línea, un gesto que remata y define. Igual que en arquitectura una moldura ordena un plano, la pasamanería introduce precisión, tensión y lectura en un textil. Y no hablo solo de una cosa concreta: para mí incluye galones, flecos, cordones, borlas… todo ese universo que trabaja el borde y el encuentro entre materiales». Porsche, cuyo trabajo se distingue por su estilo audaz, glamuroso y vibrante, parece estar de acuerdo en que esta expresión decorativa está haciendo su particular ‘comeback’; también tiene su opinión sobre el motivo por el que se la relegó al olvido durante un tiempo. «Desapareció porque se simplificó demasiado el lenguaje. Se eliminó el detalle pensando que eso era contemporáneo. Ahora vuelve porque estamos recuperando lo táctil, lo construido, lo que tiene intención. Hay una necesidad clara de enriquecer los espacios sin caer en lo decorativo vacío».

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Una técnica con una misión

Para el interiorista, los tipos de casa en los que mejor encaja la pasamanería son aquellos que cuentan con un interior con base, con arquitectura detrás. «Si el espacio no tiene estructura, no hay nada que ordenar. Aporta, sobre todo, lectura y jerarquía. Define límites, construye ritmo y eleva piezas que de otra forma quedarían planas». En su época dorada fue habitual verla en cojines, cortinas, sofás, cabeceros, manteles. En esta nueva era, Porsche apuesta por utilizarla  de forma muy controlada, pero con intención clara. «En sofás y butacas para dibujar la silueta; en cortinas para dar peso y verticalidad; en cojines como contraste; en cabeceros para reforzar geometrías; en muros entelados, como remate, ordenando los paños y llevándolos a algo más arquitectónico».

Media Image© Cortesía de Jean Porsche

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Así se usa

Para quien desee apuntarse a esta tendencia incipiente, también facilita tres o cuatro consejos para hacerlo de forma actualizada y sin restarle frescura y contemporaneidad a tu casa. «Puedes ponerla como remate en una pared haciendo el borde; es una manera de darle un protagonismo interesante que puedes hacer incluso con una pistola de silicona caliente y un poco de paciencia. También puedes escoger algunos cojines donde incluir  una greca o un galón haciendo un cuadro o una línea. Otra opción es el cabecero de una cama: conforma el detalle que puede subirlo de intensidad y darle un nuevo aire. Por último, sácale partido haciendo contrastes interesantes de color, con el patrón o incluso con el material en sí mismo. Las grecas trenzadas, por ejemplo, pueden dar un toque único a cualquier sitio. Y si tienes cintas de persianas que no usas, es decir, que siempre tienes fijas, puedes poner un galón sobre ellas para cubrirlas y que no se vea». El resultado, lejos de resultar antiguo, puede elevar el espacio con un toque tan inesperado que resulte plenamente actual.

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