Si todos fueran Jérémy Doku el Manchester City ganaría el triplete inglés y Pep Guardiola no tendría que preocuparse de encauzar tantos desvíos, de corregir tantos desatinos, de enseñar a tantos muchachos inexpertos el arte de hacerse profesionales en el límite de la exigencia, ahí donde las alturas enrarecen el aire y el oxígeno no llega al cerebro en cantidades suficientes para despejar la neblina. Esa nube mental que desorientó al joven central Marc Guéhi cuando cerca del minuto 70 se giró con el balón controlado y sin mirar a dónde lo enviaba se lo dio a Thierno Barry, el delantero del Everton. El City ganaba 0-1 en el campo marítimo de Liverpool y se disponía a encadenar su séptima victoria sucesiva cuando Guéhi, sin mediar presión ni urgencia, se arrojó al vacío con los ojos cerrados. No verificó si al pie del acantilado había agua. La marea estaba vacía. El 1-1 de Barry, que definió mano a mano con Donnarumma, precipitó al City a un bucle de desesperación que lo arrastró hacia un 3-1 en su contra antes de acabar 3-3 gracias al gol postrero de Doku.

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Jordan Pickford, James Tarkowski, Jake O’Brien, Michael Keane, Vitalii Mykolenko, Tim Iroegbunam (Harrison Armstrong, min. 95), Iliman Ndiaye, Kiernan Dewsbury-Hall (Charly Alcaraz, min. 91), Merlin Röhl (Nathan Patterson, min. 91), James Garner y Beto (Thierno Barry, min. 63)
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Gianluigi Donnarumma, Nico O’Reilly, Abdukodir Khusanov, Matheus Nunes, Marc Guéhi, Bernardo Silva (Omar Marmoush, min. 86), Nico González (Mateo Kovacic, min. 74), Jérémy Doku, Rayan Cherki, Antoine Semenyo (Phil Foden, min. 73) y Erling Haaland
Goles
0-1 min. 42: Jeremy Doku. 1-1 min. 67: Thierno Barry. 2-1 min. 72: Jake O´Brien. 3-1 min. 80: Thierno Barry. 3-2 min. 82: Erling Braut Haaland. 3-3 min. 96: Jeremy Doku
Arbitro Michael Oliver
Tarjetas amarillas
Michael Keane (min. 44), Beto (min. 47), James Tarkowski (min. 52), Gianluigi Donnarumma (min. 72), Jake O´Brien (min. 85)
El empate proporciona al Arsenal una ventaja importantísima en la batalla por la Premier. El equipo que dirige Mikel Arteta lidera la tabla con 35 partidos jugados y 76 puntos a falta de jugar con el West Ham en el Olímpico, recibir al Burnley, ya descendido, en casa, y viajar en la última jornada al inhóspito campo del Crystal Palace. El City le sigue con 34 partidos disputados, 71 puntos, una visita pendiente a Bournemouth y tres encuentros en casa: Brentford, Crystal Palace, y Aston Villa en una última jornada en la que probablemente se decida una liga plagada de jornadas accidentadas.
Los accidentes son el destino de los equipos en formación. En este City hay andamios por los cuatro costados. Sin Rodri, lesionado, Bernardo Silva debió ejercer de sostén de Nico González en el doble pivote y de tutor de un envanecido Cherki en la mediapunta. Se multiplicó el portugués para proteger a sus centrales imberbes y abastecer a sus delanteros agobiados. Le faltó poco para completar su misión con éxito en una noche en la que gozó de la compañía invaluable de Doku.
DOKU ES BUENÍSIMO. DOKU CREE. DOKU NO SE RINDE 🔥
El Manchester City lo tenía perdido con el 3-1… y ha sacado un empate MILAGROSO en el 97′ para seguir creyendo en una Premier que se pone muy difícil #PremierLeagueDAZN ⚽🏴 pic.twitter.com/6MWmqQ4gSx
— DAZN España (@DAZN_ES) May 4, 2026
Jérémy Doku se ha instalado entre los mejores extremos del mundo. Sobran los dedos de una mano para contar aquellos que pueden igualar su abanico de competencias y cualidades. Luis Díaz, Kvaratskhelia, o tal vez Olise, podrían seguirle el rastro en su actual estado de gracia. Tiene 23 años y, a diferencia de las estrellas del PSG y el Bayern, añade a su repertorio una dimensión extra. Cuando se desenvuelve por los carriles interiores, en situaciones de máxima presión, es capaz de encontrar fisuras en la empalizada lo mismo que percibir a los rivales que le cierran por detrás. Tiene visión de atalaya y tiene la potencia de un especialista de los 110 vallas. Inflamado de un espíritu de rebelión contagioso, no paró de desbordar en todo el partido. Fue imparable por el costado izquierdo y cuando se metió a combinar por dentro fue más peligroso todavía. Mucho más eficiente que el diez Cherki.
La primera parte fue un asedio. Un relato de vía única. Antes del descanso, Doku aprovechó que Cherki atraía defensas al extremo derecha para aventurarse a la medialuna del área, recibir del francés, y definir a la escuadra con un precioso tiro de zurda. El 0-1 castigó a la defensa del Everton, hundida después de medio partido de agotadoras basculaciones. Solo la energía y la determinación de Doku proporcionaron al City el punto de resolución necesario para abrir la muralla. El tanto de ventaja fue un tesoro que sus compañeros no supieron conservar.
El error de Guéhi provocó una reacción en cadena. El empate no solo sacó de quicio al central inglés, que comenzó a cometer errores sin cuento, uno tras otro, en su intento por reparar el daño. Declarada la crisis al City le faltaron agarraderas en el mediocampo pues Nico González perdió el hilo del partido, O’Reilly se quedó sin brújula, Nunes se olvidó de cerrar, Cherki comenzó a dar muestras de desequilibrio emocional para culminar una noche de intermitencia, y Donnarumma en lugar de transmitir calma se mostró histérico. A los cinco minutos del 1-1, O’Brian cabeceó el 1-2, y la hinchada del Everton comenzó a entonar el peán. El estadio era una caja de truenos y los aficionados visitantes, desmoralizados, buscaron las puertas de salida cuando Barry metió el 1-3. Para entonces Guardiola había retirado a Nico para sustituirlo por Kovacic, tanto monta monta tanto, otro pivote que ignora el arte esencial de cortar líneas de pase.
Lo que había comenzado con un asedio calculado y metódico acabó convirtiéndose en un desenfreno irreflexivo. Faltaban unos minutos para el final cuando Kovacic rebuscó en la caja de herramientas que le caracterizan como interior ofensivo y encontró a Haaland con un pase tenso entre los dos centrales. El noruego metió el 3-2 y la remontada se antojó una quimera posible. Sucedió en el último instante del tiempo de prolongación. Después de decenas de gambetas, después de interminables desbordes, después de una noche de carreras imparables, Jérémy Doku recogió un balón en el borde del área y lo envió al fondo de la red con un tiro de precisión que solo está a su alcance. El de un jugador colosal. Con el 3-3 su equipo se agarra a la persecución del Arsenal en un campeonato que apunta al desenlace estrepitoso.