Ana Boyer, de 37 años, y Fernando Verdasco, de 42, ya están en casa con su recién nacida. El matrimonio ha abandonado el Hospital Ruber Internacional de Madrid sobre la una del mediodía de este martes, tan solo unas horas después de la llegada de su hija, una niña muy deseada de la que todavía no han desvelado el nombre. «Muy felices. Todo muy bien, gracias«, ha respondido el extenista a la prensa. Ana, por su parte, ha asegurado que la pequeña es «muy guapa». «La princesita de la familia«, ha añadido emocionada antes de poner rumbo a casa, donde la esperan sus tres hijos mayores, Miguel, de siete años, Mateo, de cinco, y Martín, que acaba de cumplir dos.
© Europa PressAna Boyer y Fernando Verdasco salen del Hospital Ruber Internacional tras el nacimiento de su hija
El nacimiento de la niña es tan reciente que Ana y Verdasco aún no han tenido tiempo de pensar en el bautizo. Cuando los reporteros les han preguntado si ya sabían quienes iban a ser los padrinos de la bebé, han exclamado: «No, todavía no. Ya lo pensaremos«.
Una de las primeras en felicitar a la feliz mamá y conocer a la recién nacida fue Tamara Falcó. La marquesa de Griñón, de 44 años, fue fotografiada anoche saliendo del hospital al volante de su propio coche. Aunque en ese momento no quiso hacer declaraciones a la prensa, la alegría de Tamara es indescriptible desde que supo que volvería a ser tía.
© GTRESAna Boyer abandona el hospital tras dar a luz a su hija: «Es muy guapa»
Según contó Ana en la revista ¡HOLA!, a Tamara le encantan los niños y disfruta muchísimo cada vez que ve a sus sobrinos. De hecho, cuando están cerca, los pequeños «quieren verla todos los días», desveló la hija de Isabel Preysler y el recordado Miguel Boyer. «Es una tía divertidísima. Mis hijos no se lo pueden pasar mejor con ella. Se mueren de risa con ella… Se los lleva a dar paseos por el campo, les organiza juegos en casa, les cuenta cuentos antes de irse a dormir… ¡Tienen mucha suerte de tenerla como tía!», afirmó.
© Europa PressTamara Falcó sale del Hospital Ruber Internacional (Madrid) tras el nacimiento de su sobrina, la cuarta hija de Ana Boyer, el 4 de mayo de 2026
Historia de amor
Ni en sus mejores sueños, Ana y Fernando Verdasco habrían imaginado la vida que han construido juntos. Se conocieron en 2012 en un concierto de Enrique Iglesias. Entonces, se cayeron bien, pero cada uno siguió su vida y su camino. Un año después volvieron a coincidir y pasaron de ser simples conocidos a convertirse en pareja. «Al principio nos veíamos poquísimo, poquísimo. Él estaba siempre viajando y viviendo en Catar«, dijo Ana en el programa Mi casa es la tuya, de Telecinco. Y cuando Verdasco volvía a Madrid era ella la que trabajaba en un despacho de abogados. «La llevaba al trabajo y la recogía. Hacía de chófer para verla«, contó el extenista.
© anaboyerFernando Verdasco y Ana Boyer se conocieron en un concierto de Enrique Iglesias en 2012
El 7 de diciembre de 2017 se dieron el «sí, quiero» en la isla caribeña de Mustique; el 26 de marzo de 2019 dieron la bienvenida a su hijo Miguel; el 21 de diciembre de 2020 a Mateo; el 24 de abril de 2024 a Martín y el 4 de mayo de 2026 a «la princesita de la familia«.
© Europa PressAna Boyer y Fernando Verdasco vuelven a casa con su recién nacida
Desde 2016, la familia tiene instalada su residencia en Doha, en una zona llamada La Perla, famosa por sus múltiples parques y actividades para niños. «Tenemos una vida tranquila y muy familiar. Nos encanta pasar tiempo juntos y hacemos planes como los haríamos en cualquier sitio. Nos encanta la seguridad, privacidad y tranquilidad que sentimos», explicó Ana en ¡HOLA!. El matrimonio vive en un apartamento con vistas al mar y siente que Doha es su hogar. «Ojalá podamos quedarnos aquí muchos años más«, dijo el tenista en la revista. «Estamos totalmente adaptados a la ciudad y a Catar en general y nos encanta», aseguró.
Aunque son muy felices, reconocen que «a veces se hace duro» vivir tan lejos de sus seres queridos. «Les echamos de menos, pero intentamos que nos vengan a visitar cuando pueden, e ir nosotros también a verlos. No nos cuesta nada coger aviones, nuestros hijos se adaptan a todo y son muy fáciles para viajar», reconoció Ana.