Irene Toribio

05/05/2026

Actualizado a las 09:32h.

Este martes, 5 de mayo, tienes una cita con el cielo nocturno: llega una lluvia de estrellas fugaces. Las Eta Acuáridas, considerada la mejor lluvia de meteoros del mes de mayo, alcanzarán su punto máximo esta noche, del 5 al 6 de mayo de 2026. «El radiante de la lluvia saldrá en torno a las 4 de la madrugada, e irá subiendo por el cielo a medida que nos acercamos al amanecer, por lo que es mejor ver la lluvia en la última parte de la noche», explican desde el Instituto Geográfico Nacional.

Qué son las Eta Acuáridas y dónde verlas

La lluvia de meteoros de las Eta Acuáridas es visible todos los años entre el 19 de abril y el 28 de mayo. Su observación es más favorable desde lugares ubicados en el trópico, como las islas Canarias, y en el hemisferio sur, aunque también pueden llegar a ser observadas en el hemisferio norte.

Al igual que la lluvia de meteroros de las Oriónidas, que tiene lugar en octubre, los meteoros de las Eta Acuáridas son fragmentos del cometa 1/P Halley. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa Halley. «Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz», explican los expertos del IGN.

Estos meteoros tienen una tasa de actividad de entre 40 y 85 meteoros por hora y una velocidad bastante alta, unos 66 kilómetros por segundo. Para observadores a nuestras latitudes, 40º norte, el radiante de las Eta Acuáridas se sitúa por encima del horizonte desde cuatro horas después de la medianoche hasta el amanecer.

Sin embargo, este año no será el mejor para observarlas. La Luna estará en fase gibosa menguante, con una iluminación del 82%, por lo que estorbará bastante a la observación de esta lluvia. Pese a todo, desde el IGN recomiendan hacerlo desde un cielo oscuro. «Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión», señalan.

«Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza cuando esta esté presente. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad», terminan sentenciando los expertos.