El vestuario del Real Madrid es un auténtico polvorín. Hay algunos jugadores que están quedando muy retratados tras quedarse el conjunto merengue sin objetivos esta campaña. Una temporada que terminará en blanco y que se ha caracterizado por los múltiples problemas que ha habido en el vestuario.
Con Xabi Alonso varios jugadores tuvieron roces: Bellingham, Fede Valverde y Vinicius, entre otros. Con Álvaro Arbeloa a los mandos, y una vez que el Madrid perdió contra el Bayern y se quedó con mínimas opciones de poder ganar la Liga, empezaron a brotar los problemas como setas en días de lluvia.
Mucho se ha hablado de Kylian Mbappé. El galo, que tuvo un enfrentamiento con un miembro del cuerpo técnico de Álvaro, ha decepcionado mucho al club por su comportamiento. Dani Carvajal, leyenda absoluta del Real Madrid, no ha sabido gestionar bien su suplencia. La apuesta de Arbeloa por Trent le ha costado al técnico charro que el capitán del Real Madrid se le vuelva en contra. Su entorno no ha dejado de enturbiar el ambiente y su imagen en el banquillo criticando la pasividad de Trent en el repliegue defensivo no ha gustado nada a una cúpula directiva que no le ofrecerá la renovación. Su fisura en una de las falanges le aleja definitivamente de su otro gran objetivo, ir al Mundial.
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Otro de los protagonistas negativos en cuanto a temas de vestuario se refiere es Dani Ceballos. El utrerano, que frenó su salida al Olympique de Marsella cuando ya estaba todo cerrado entre los clubes en el último día del mercado, hace tiempo que tiene preocupaciones más importantes que el fútbol. La sucesión de los hechos es siempre la misma en las últimas temporadas con Dani: mes y medio de rendimiento más o menos decente -tampoco se crean que es una locura- y el resto desaparecido en combate: 10 kilos cobra el figura. En el Arsenal saben bien cómo se las gasta Ceballos y su entorno y Juni Calafat tampoco es ajeno a ello. Este curso ha tenido una agria discusión con Arbeloa por su escaso protagonismo -tampoco gusta nada en el club que se anden filtrando cosas a ciertos amigos de la prensa- que ha terminado con Ceballos apartado de las convocatorias hasta final de curso (más que un castigo para algunos es una bendición: entrenar cuatro días a la semana, findes libres y a vivir).
Raúl Asencio es otro jugador que tuvo problemas con Arbeloa. No le gustó al técnico su poco compromiso y en el club tampoco sentaron bien las salidas nocturnas del central canario.
Lo último que se ha sabido, lo ha contado en exclusiva el tertuliano de El Primer Palo Látigo Serrano es que Antonio Rüdiger le ha dado un tortazo a Álvaro Carreras. Fue en Valdebebas, en pleno entrenamiento en la semana en la que venían de jugar con el Betis y antes de medirte al Deportivo Alavés.
Un hecho que llama la atención pero que no puede sorprender demasiado y es que según ha podido saber Libertad Digital, la actitud de Carreras fuera de los terrenos de juego no es la más apropiada ni profesional. En el Madrid llevan tiempo preocupados con los hábitos nocturnos de un Álvaro -la frase de sale más que Pocholo, la mítica leyenda de la noche ibicenca, es literal- que ha quedado relegado a tercer lateral izquierdo del equipo tras adelantarle en la rotación Mendy y un Fran García que estuvo con pie y medio fuera en el mercado de invierno.