Paula Blasi cruza la línea de meta de A Coruña en quinta posición y asciende a la novena plaza de la general de la Vuelta. A 300 metros se encuentra el autocar del UAE donde Mavi García es la primera que llega y se pone a hacer rodillo -bicicleta estática- para recuperar los músculos de las piernas, algo muy corriente en el ciclismo profesional sin distinción de sexos. Ella, en cambio, se hace esperar en una etapa por tierras coruñesas, sin grandes cuestas, pero dura de narices, con el certificado oficial de que sólo 36 corredoras llegan en el pelotón principal.

Ha sido un día para sustos, como el que se lleva Blasi al caer, afortunadamente sin consecuencias. “Vi una moneda en el suelo y me agaché a buscarla”, bromea en el aparcamiento de autobuses, donde es la última de su equipo que llega. No para de hacerse ‘selfies’, de hablar con unos y con otros, con jóvenes cicloturistas que aspiran a ser corredora profesional como ella, con niños y con una Galicia que en silencio, poco a poco, sin muchedumbres, empieza a descubrir a la ciclista catalana. Sí, ya comienzan a saber quién es Blasi y ella corresponde dejando su huella con algún que otro conato de demarraje al frente del pelotón.

Paula Blasi pone a prueba a las rivales.

Paula Blasi pone a prueba a las rivales. / UAE TEAM ADQ

La ciclista francesa Cédrine Kerbaol sorprende al pelotón. Es la misma que hace dos años se convirtió en la primera corredora local que ganaba en el nuevo Tour. O, mejor dicho, Kerbaol pilla por sorpresa a Lotte Kopecky, que era la favorita para ganar a las puertas del estadio de Riazor, muy cerca de la estatua que recuerda las gestas de Arsenio Iglesias, siempre recordado como el gran entrenador del Superdepor en una ciudad que busca cualquier excusa -una de ellas la Vuelta femenina- para vestirse con la camiseta del equipo de fútbol.

Blasi siempre corre lo más cerca posible de Mavi García, mucho más experimentada en carreras de una semana. Sigue los consejos que le da la ciclista mallorquina para resguardarse lo mejor posible, pero lo suficientemente atenta para responder a los ataques de la polaca Kasia Niewiadoma, que quiere demostrar cada día que es la gran favorita para ganar la Vuelta, aunque para ello necesita del permiso de un pequeño grupo de elegidas para la gloria entre las que está Blasi, feliz por verse en los tres primeros días de competición entre las mejores de la carrera.

La salsa del ciclismo

Hay fugas porque es la salsa de cualquier etapa, sean hombres o mujeres los que están jugándose los cuartos. Pero cuando los equipos principales controlan, las escapadas poco pueden hacer más que presumir de haber ganado unos minutos de fama televisiva.

Blasi, en cambio, parece que no le importa que transcurra el tiempo al acabar la etapa, vuelve a pararse, más fotos, más mensajes de ánimo transmitidos de forma presencial… hasta que llegan los auxiliares de su equipo diciéndole que la espera el autocar, la ducha, el descanso del asiento y hacia Santiago de Compostela, la capital gallega, donde duermen los equipos de la Vuelta.

La clasificación general.

La clasificación general. / LA VUELTA

Queda una etapa por tierras gallegas antes de que Blasi y el resto de las participantes se adentre en carreteras de León, como puente antes de las dos llegadas en alto que finiquitarán la carrera, sobre todo, el Angliru donde se decidirá todo, una cumbre que no asusta a Blasi aunque, por ahora, prefiera centrarse en el recorrido gallego, típica ruta, como caminantes hacia Santiago, ni una montaña alta pero tampoco ni una recta para recuperar el espíritu.

La ciclista alemana Franzis Koch mantiene, con mucha dificultad, el jersey rojo. Cuando Niewiadoma y Blasi se ponían a jugar, ella sufría por detrás, aunque al final siempre acababa enlazando en una Vuelta que se disputa tratando de eliminar a la rival en cada etapa y con un pequeño grupo de resistentes, entre ellas la corredora catalana, con números para luchar por la victoria final.