El pasado 3 de enero, un terremoto sacudió Venezuela. Un terremoto político, para más señas. El presidente del país, Nicolás Maduro, envió un audio a su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra, alias ‘Nicolasito’.

«Están bombardeando: que la patria siga luchando, vamos para delante». Poco después, Maduro era depuesto y detenido por las autoridades de EEUU, y trasladado a una prisión estadounidense.

Han pasado varios meses, y la situación parece haberse estabilizado, eclipsada por lo que ocurre en otras partes del planeta. Sin embargo, Venezuela sigue siendo foco de actualidad, y esa actualidad arroja, de tanto en cuanto, detalles sorprendentes y curiosos. Algunos, incluso, alcanzan de refilón al Barça, aunque parezca imposible.

El diario ‘El País’ ha podido entrevistar al hijo de Maduro. Nicolás Ernesto Maduro Guerra, diputado en el parlamento de Venezuela, desvela algunas de las interioridades de la vida de su padre, recluido en una prisión de EEUU.

Entre ellos, que Maduro lee la Biblia de manera obsesiva. «Se la aprendió, nos dice unos versículos locos», dice su hijo. También se relaciona con el rapero Tekashi 6ix9ine.

En prisión, Maduro lee más libros (‘Discurso de Angostura’, de Bolívar, entre ellos, pero también algo de García Márquez, incluso de Lenin).

Nicolás Maduro en 2023.

Nicolás Maduro en 2023. / EFE

El DNI azulgrana de Maduro

Y en las pocas ocasiones que ha podido hablar con su hijo, Maduro hizo referencia al Barça. Ocurrió poco después de que el equipo azulgrana fuese eliminado de la Champions a manos del Atlético de Madrid.

De hecho, cuando hablaron ese día, el 14 de abril, Nicolás Maduro abrió así la conversación con su hijo. «Coño, esa fue una cagada», dijo, en referencia al partido de vuelta en el Metropolitano que certificó la clasificación del Atlético y el adiós europeo del Barça.

Dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su comparecencia este lunes, ante un tribunal federal en Nueva York (EE.UU.).

Dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su comparecencia este lunes, ante un tribunal federal en Nueva York (EE.UU.). / Jane Rosenberg / EFE

El ‘fichaje’ del Barça

El ex mandatario venezolano es un apasionado del fútbol, y en varias ocasiones ha mostrado su afición por el FC Barcelona, llegando incluso a aparecer vistiendo la camiseta del club. En un vídeo de 2020, grabado por un doctor de Carabobo, el político de Venezuela bromeó diciendo que iba a convertirse en la nueva incorporación del Barça.

«Ya me convocaron para los entrenamientos con el Barcelona, me incorporo al Barcelona», se sinceró, en tono de broma. Además le cuestionaron: «¿Vas a jugar de ‘9’?». Él no dudó en decir: «De refuerzo».

Una operación relámpago

Maduro fue detenido durante un ataque de fuerzas estadounidenses en la capital venezolana, después de meses de creciente presión de Washington contra su Gobierno. La Casa Blanca defendió la acción como una operación dirigida a llevar ante la justicia a un dirigente al que acusa de narcotráfico y narcoterrorismo.

La intervención se produjo de madrugada y fue presentada por la Administración Trump como una operación “limitada” y “dirigida”. La operación no solo tuvo impacto militar, sino que supuso el derrumbe inmediato del poder personal de Maduro, que hasta entonces seguía controlando las instituciones venezolanas pese al rechazo internacional a sus últimas elecciones.

Tras su captura, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Estados Unidos para afrontar cargos federales. Dos días después, el 5 de enero, ambos comparecieron ante un tribunal de Nueva York y se declararon no culpables. Maduro rechazó la legitimidad del procedimiento, afirmó que seguía siendo el “presidente constitucional” de Venezuela y se presentó como víctima de un secuestro político.

Su defensa anunció que cuestionaría la legalidad de la detención y alegaría inmunidad como jefe de Estado, aunque Washington ya no lo reconocía como presidente legítimo.

En Caracas, el vacío de poder abrió una nueva etapa. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando interino, mientras el chavismo denunció la captura como una agresión extranjera. La comunidad internacional reaccionó con inquietud: para unos, la caída de Maduro abría una oportunidad de transición tras años de autoritarismo, crisis económica, represión y éxodo masivo; para otros, el método utilizado por Estados Unidos agravaba la inestabilidad regional y debilitaba las normas internacionales.