El empresario y comisionista Víctor de Aldama puede evitar su ingreso en prisión en caso de ser condenado en el caso Mascarillas a pesar de que el fiscal jefe Anticorrupción pida finalmente siete años de prisión para él y no menos, según ha decidido la … fiscal general del Estado, Teresa Peramato.
El tribunal, después de escucharle en el juicio y de estudiar la prueba expuesta durante éste -en gran parte coincidente con las revelaciones del empresario durante la instrucción- puede considerar que su confesión tiene que ser reconocida con una rebaja importante de pena, según está recogido en la ley.
El artículo 21.4 del Código Penal reconoce como circunstancia atenuante «la de haber procedido el culpable, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades». Los magistrados pueden contemplar que sería deseable considerar la colaboración como una atenuante muy cualificada, lo que le permitiría una rebaja de dos grados de las penas para los tres delitos que él mismo ha reconocido.
Podrían hacerlo en la sentencia, sin necesidad incluso de que lo inste ninguna de las partes del procedimiento, si encuentran valor suficiente a la confesión del hombre que ha reconocido haber pagado, presuntamente, sobornos de distinto tipo al exministro de Transportes y a su asesor, Koldo García, porque la empresa a la que representaba, Soluciones de Gestión, fuera adjudicataria de contratos de mascarillas durante la pandemia, así como por asegurarse un trato preferente del Gobierno.
Aldama también está investigado en los casos Koldo y Cerdán de la Audiencia Nacional por sus propias afirmaciones
El abogado del Partido Popular Alberto Durán -que representa a las acusaciones populares de la causa- ya avanzó el lunes que instará al tribunal a considerar muy cualificada la atenuante de confesión del empresario y pedirá penas inferiores a los dos años de cárcel por cada uno de los delitos de los que se le acusa y él mismo ha reconocido, facilitando que no tuviera que entrar en prisión.
Aldama se autoinculpó, según prevé la ley, en los hechos delictivos que se han juzgado durante este mes en el Tribunal Supremo antes de que José Luis Ábalos fuera imputado. Su colaboración con la Justicia comenzó ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz tras ser detenido por otra causa que no está relacionada con esta, la de un supuesto fraude del IVA de los hidrocarburos de 182 millones de euros por la que fue detenido e ingresó durante 12 horas en la cárcel madrileña de Soto del Real. Ábalos y Koldo García se encuentran en ese centro penitenciario, precisamente, de manera preventiva por el caso Mascarillas desde finales de noviembre.
Aldama ha reconocido los hechos y reconoce los graves delitos de organización criminal, cohecho continuado y uso y aprovechamiento de información privilegiada por los que también están acusados Ábalos y Koldo García. En el caso de éstos, la petición de Anticorrupción es de 24 años de cárcel en el caso del primero y de 19 y medio en el del segundo. La petición de las acusación popular se eleva a 30 años de prisión para cada uno y sus defensas piden la absolución.
Las confesiones y la documentación aportada por Aldama ya se tuvo en cuenta en el planteamiento de las conclusiones provisionales de la Fiscalía al pedir para él una pena muy inferior a la del exministro y su asesor.
Además del caso Mascarillas por la que ha sido juzgado, Aldama también está investigado (por sus propias afirmaciones) en el caso Koldo y en el caso Cerdán de la Audiencia Nacional desgajados de la investigación inicial por los contratos de la pandemia.