Visto con perspectiva, parece interminable el camino que Mick Jagger y Keith Richards iniciaron en aquellos días de 1961 en los que cimentaron su amistad en Londres gracias a su obsesión común por Chuck Berry y Muddy Waters, un recorrido que continuaría un año después con la fundación de The Rolling Stones y cuyo último episodio acaban de escribir en Nueva York, con la presentación de Foreign Tongues, su disco de estudio número 25, que lanzarán el 10 de julio.
Presentó el acto el cómico estadounidense Conan O’Brien, que se deshizo en elogios hacia el nuevo trabajo de los Stones, de quienes dijo que, siendo la banda más importante en la historia del rock and roll, siguen comportándose como si tuvieran algo que demostrar. “Simplemente, nos sigue gustando ir al estudio y ver lo que pasa”, se limitó a responder Richards, con problemas evidentes para hacerse oír por mover continuamente el micrófono en su mano, con O’Brien tratando de ayudarle, pero sin éxito. Jagger explicó de la forma más sencilla posible por qué quieren seguir grabando música: “Lo hemos pasado muy bien haciéndolo”, una diversión que justificó por la rapidez de su grabación. Frente a otros discos mucho más laboriosos, este se ha grabado en tan solo cuatro semanas en un estudio londinense. “Lo he escuchado 25 veces y es absolutamente fantástico. No sé cómo lo hacen”, dijo O’Brien.
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Una de las grandes dudas en torno al último trabajo de los Stones, con el que los medios ya habían especulado en las últimas semanas, era si esta banda liderada por dos octogenarios estaba dispuesta a lanzarse a una gira internacional. Las sospechas estaban justificadas después de que los planes para dar la vuelta al mundo con Hackney Diamonds, el álbum que lanzaron en 2023, su primero de estudio en 18 años y con el que volvieron a conquistar a los críticos, se truncaran por los problemas de artritis de Richards. Este martes en Nueva York no han adelantado si piensan volver a recorrer el mundo con sus nuevas canciones bajo el brazo.
Jagger y Richards, los únicos de los cinco miembros originales que permanecen en la banda, han comparecido junto a Ronnie Wood, de 78 años, miembro de los Stones desde 1975, en Weylin, el antiguo banco de ahorros de Brooklyn reconvertido en un recinto de eventos de lujo, frecuentado por la mismísima Anna Wintour. Los dos, cada uno con 82 años a sus espaldas, no tienen ninguna intención de que este sea el capítulo final. Se ven aún con energía y material para lanzar un disco. Y las informaciones previas aseguraban que les quedan en el zurrón al menos 10 canciones más para el o los siguientes.
Los Rolling Stones, durante una actuación de su última gira, en Chicago, en junio de 2024.Rob Grabowski (AP)
Jagger, que a los 31 años dijo que preferiría estar muerto a seguir cantando Satisfaction cuando tuviera 45, se resiste a las clasificaciones. Cuando le hablan de rock, él dice que le gustan el country, el blues e incluso el dance. Y justificó la canción country que han incluido como una declaración de amor a Estados Unidos. De Foreign Tongues, compuesto por 11 canciones, se han presentado ya dos sencillos, Rough and Twisted y In the Stars. O’Brien insistió en que este disco mantiene la idea de que lo mejor de la banda aún está por llegar.
La banda de los labios rojos ha recorrido un camino larguísimo, sí, casi siempre fascinante, aunque en algunas ocasiones con cierto sabor a repetido. Desde la pasión de los inicios a su estatus actual de figuras míticas. “Como dos alcohólicos, se desbordan, embelesados, ante un anhelo compartido: no la música en general, sino el blues”, recuerda el periodista Bob Spitz en una reciente biografía el momento en el que los dos adolescentes se conocieron en una estación de metro de Londres en 1961. De ese encuentro nacería uno de los grupos que mejor han definido el sonido del siglo XX y que, insisten, aún no han dicho todo lo que tienen que decir.
Conscientes de lo complicado de llamar la atención en tiempos de sobreoferta musical, el nuevo trabajo de la banda llega precedido de una campaña de promoción medida al milímetro. Si Rosalía viraliza las apariciones de famosas que en sus conciertos cuentan desde un confesionario sus desdichas amorosas, los creadores de discos míticos como Exile on Main St. calentaron el ambiente con el despliegue de carteles en Londres que anunciaban a una supuesta banda llamada The Cockroaches —un nombre que los auténticos fans relacionan inmediatamente con los Stones— con un QR que remitía a una web que se preguntaba: ¿Quién demonios son los Cockroaches?”.
Algo parecido habían hecho hace tres años, con la presentación de Hackney Diamonds. Entonces la triquiñuela consistió en publicar un anuncio en un periódico londinense gratuito, Hackney Gazette, con juegos de palabras que daban pistas sobre lo que estaba a punto de ocurrir.
Foreign Tongues y Hackney Diamonds comparten productor, Andrew Watt, que al parecer ha cogido el gusto a eso de trabajar con leyendas del rock que se resisten a ocuparse tan solo de empujar los carritos de sus nietos: acaba de producir el último álbum de Paul McCartney. Madonna, con el lanzamiento en julio de Confessions II, se suma al listado de los veteranos que aspiran a recordar que hay vida más allá de Taylor Swift y Bad Bunny; que los hombres y mujeres que cambiaron la historia de la música en el siglo XX siguen teniendo algo que decir en el XXI.