Jon Ander Aramburu Lamy (San Sebastián, 1992) está tranquilo y animado a solo unos días del partido que decidirá toda la temporada. El ala-pívot del Fibwi Mallorca se recupera de un golpe fortuito que recibió la semana pasada durante un entrenamiento y ni siquiera sabe si podrá jugar el derbi contra el Palmer (Son Moix, viernes, 21:00 horas), pero está tan enchufado como sus compañeros y advierte que hará lo posible por ayudar en lo que él mismo define como una «final a vida o muerte». No le asusta la presión, mantiene que su equipo está trabajando bien pese a que carga con una serie de trece derrotas y recuerda que dependen de sí mismos para salvarse: «Si nos dicen esto al principio de temporada, la mayoría lo habríamos firmado».

Al Fibwi Mallorca se le está haciendo bola el curso de su regreso a Primera FEB. Encallado en las nueve victorias desde hace tres meses, ha pasado de soñar con los playoffs a disputar la última jornada colgando de un hilo. «Estamos seguros de que el trabajo lo estamos haciendo bien, más allá de los resultados, pero llevamos muchos partidos perdidos y tenemos ganas de llevarnos la victoria», comenta Aramburu desde un Palau en silencio que el viernes será una caldera. A su vez, recuerda que la permanencia le daría validez al proyecto.

«Desde el principio, yo marqué el tope en diez victorias lo antes posible, porque pensaba que la salvación estaría ahí y estamos viendo que incluso con nueve alguien se salvará», apunta el donostiarra. «Hicimos una muy buena primera vuelta que nadie esperaba, pero la segunda ha sido complicada por factores propios, arbitrajes o lo que sea. Hay que pensar que, aunque hayamos perdido 13 seguidos, otros equipos están con menos victorias o empatados con nosotros. Evaluando globalmente, la temporada ha estado bien: nos lo jugamos en casa, en un derbi, dependiendo de nosotros mismos».

La crisis del Fibwi no se ha suavizado ni con la clásica maniobra del cambio de entrenador. «Eso hay que dejarlo atrás en cuanto sucede; no nos favorece buscar culpas ahí», dice Aramburu al respecto antes de defender la labor de Pablo García, que aún no ha ganado desde su llegada. «Tenemos que ir a muerte con él. Lo veo bien, pero es difícil asumir un rol tan importante a estas alturas y jugándose la permanencia. Yo tuve el tiro para ganar en Zamora y no entró; si hubiese metido ese tiro, no estaríamos hablando de esta situación. No es culpa de nadie, los rivales también juegan».

Aramburu tiene claro que ganar al Palmer pasa por volver a los orígenes de la temporada. «Ellos están bien, pero debemos focalizarnos en nosotros: ser sólidos en defensa y jugar como equipo. Si nos salimos de nuestro camino, las cosas se complicarán, y no queremos llegar al último segundo dependiendo de un tiro», afirma teniendo en cuenta la naturaleza del duelo. «Los más veteranos tenemos que tranquilizar al resto y ver, sobre todo, cómo va el inicio del encuentro. En cuanto al manejo de la presión, cada uno debe llevarlo de la mejor manera», señala.

El jugador vasco tampoco descuida que hay otra posible carta ganadora, ya que la victoria del Tizona Burgos al Cartagena salvaría al Fibwi y al Palmer. «Esperemos no tener que depender de ellos. Vamos a pensar que si ganamos nuestro partido estamos salvados. Si perdemos, habrá que cruzar los dedos para que el Burgos gane». Mientras llega la hora de la verdad, Aramburu confía en el apoyo de la grada: «Estamos súper agradecidos por el apoyo que nos han transmitido desde el primer día. Contamos con ellos».