Las mediciones del nivel del mar que se realizan desde 2016 están indicando una subida constante que ni los modelos climáticos ni los investigadores han podido explicar. Ahora, un nuevo estudio quiere arrojar algo de luz sobre sus causas. El artículo sugiere que la razón está en el fondo marino, donde el calor acumulado en los últimos años ha comenzado a penetrar en las profundidades del océano, una zona que hasta ahora era invisible para la ciencia.

Desde principios de los años 90, los satélites están midiendo el nivel del mar de todo el globo con una precisión milimétrica. Durante décadas, los científicos consiguieron cuadrar perfectamente las cuentas del aumento del nivel del mar: el agua se expande al calentarse y los glaciares y los casquetes de Groenlandia y la Antártida aportan masa adicional al océano. Todo encajaba.

Hasta 2016. A partir de ese año, la suma de todas las causas conocidas del aumento del nivel del mar dejó de coincidir con lo que los satélites medían. Los científicos revisaron los instrumentos, corrigieron los datos una y otra vez, y el misterio seguía ahí como si alguien hubiera escondido una pieza del puzle.

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Jesús Díaz

La zona ciega del océano

El nuevo estudio se ha publicado recientemente en la revista Earth’s Future, de la American Geophysical Union (AGU). Los autores, liderados por la científica francesa Anny Cazenave —investigadora del laboratorio de oceanografía espacial LEGOS en Toulouse vinculada al Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES), la agencia espacial gala—, aseguran que el calor está llegando ahora a las capas más profundas del océano, por debajo de los 2.000 metros, una zona que hasta ahora era prácticamente invisible para la ciencia.

Los instrumentos que miden la temperatura del océano —llamados flotadores Argo— solo alcanzan esa profundidad. Por debajo, hasta los 6.000 metros en algunos puntos, el océano es una enorme zona ciega. Si el calor empieza a acumularse ahí abajo, no hay forma de detectarlo directamente con los instrumentos actuales.

Una expedición china ha llegado hasta el fondo de la Fosa de las Marianas. (NPG Press))

Para sortear ese obstáculo, el equipo utilizó el modelo matemático CIGAR, un nombre que bien podía haberse inventado el profesor Bacterio, pero que en realidad es el acrónimo de CNR ISMAR Global historicAl Reanalysis. Este sistema simula el comportamiento del agua en toda su profundidad, combinando datos físicos y observaciones indirectas. El método es similar al que usan los meteorólogos para predecir el tiempo, con datos reales procesados por modelos que simulan la atmósfera o, en este caso, el océano completo.

La clave de la validez del resultado es que CIGAR no utiliza datos de satélites de nivel del mar para sus cálculos, lo que lo hace completamente independiente de la medición que se intenta explicar. Cuando los investigadores sumaron la contribución del océano profundo estimada por el modelo al resto de factores conocidos, el misterio desapareció. El nivel del mar observado por los satélites y el calculado por los científicos volvieron a coincidir.

Los números que alarman

El calentamiento del océano profundo —por debajo de los 2.000 metros— está aportando actualmente unos 0,4 milímetros por año al aumento del nivel del mar. Eso equivale a aproximadamente el 10% del aumento total registrado entre 2005 y 2022. Puede sonar modesto, pero la comparación histórica es lo que inquieta a los expertos. Entre 1980 y 2010, esa contribución era de apenas 0,1 mm por año, por lo que el calentamiento del océano profundo se ha cuadruplicado en pocas décadas.

Ese calentamiento no ocurre de forma uniforme. Los mapas del estudio identifican tres zonas especialmente afectadas: el Atlántico Noroccidental, incluyendo el Mar Caribe y las zonas cercanas a Groenlandia, donde el calor penetra en profundidad vinculado a la AMOC, la gran corriente oceánica conocida como la cinta transportadora del Atlántico. El Océano Antártico, especialmente los mares de Weddell y Ross, donde el agua fría se hunde y forma las corrientes que riegan las profundidades de los océanos del planeta. Y el Mediterráneo, con señales destacadas en el golfo de León, el Adriático y la cuenca oriental.

Curiosamente, el Pacífico no muestra apenas calentamiento en sus capas profundas. El aumento del nivel del mar en ese océano desde 2016 parece explicarse por un calentamiento acelerado de sus capas superiores.

El estudio también analiza un fenómeno que los científicos llevan tiempo observando con preocupación. El nivel del mar en el Pacífico y el Atlántico solía sincronizarse con la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO), un patrón natural de variabilidad climática similar al fenómeno de El Niño, pero a escala de décadas. Hasta 2016-2017, esa correlación funcionaba con fiabilidad. Desde entonces, los niveles del mar siguen subiendo incluso cuando la PDO indica que deberían bajar. Los investigadores interpretan esto como una señal de que el calentamiento oceánico ha comenzado a dominar sobre los ciclos naturales de variabilidad climática.

Implicaciones más allá del nivel del mar

El océano absorbe más del 90% del calor extra que los gases de efecto invernadero atrapan en la Tierra. Cuando ese calor alcanza las profundidades, queda almacenado durante siglos, calentando el planeta y elevando el nivel del mar a largo plazo, independientemente de lo que ocurra con las emisiones en las próximas décadas. Los modelos climáticos actuales no siempre capturan bien esta dinámica, lo que sugiere que las predicciones de subida del nivel del mar podrían estar subestimadas.

El estudio refuerza además una demanda urgente de la comunidad científica: desplegar más flotadores Deep Argo, versiones mejoradas de los actuales capaces de llegar hasta los 6.000 metros, para poder medir directamente lo que ocurre en esa zona ciega. Hasta entonces, los modelos matemáticos seguirán siendo la única linterna disponible para iluminar el fondo del océano.

El siguiente paso, escribe el equipo, «será determinar si el reciente cambio en las profundidades oceánicas se debe a la variabilidad climática interna, a una respuesta antropogénica forzada o a una combinación de ambas». Para ello, señalan, ese análisis podría llevarse a cabo utilizando modelos climáticos acoplados del tipo CMIP que incluyan la atmósfera, el océano, la superficie terrestre y el hielo marino de la Tierra.

Las mediciones del nivel del mar que se realizan desde 2016 están indicando una subida constante que ni los modelos climáticos ni los investigadores han podido explicar. Ahora, un nuevo estudio quiere arrojar algo de luz sobre sus causas. El artículo sugiere que la razón está en el fondo marino, donde el calor acumulado en los últimos años ha comenzado a penetrar en las profundidades del océano, una zona que hasta ahora era invisible para la ciencia.