Puede que la guerra en Irán haya desplegado un velo de incertidumbre sobre la economía mundial, pero eso no implica que estemos de forma irremediable ante un cambio de ciclo. Al menos no en España. Así lo estima el informe de previsiones publicado este miércoles por Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorros, que cifra en solo dos décimas la pérdida de crecimiento derivada del conflicto. Lo explica por un “punto de partida favorable” que sigue impulsando una inercia interna expansiva respaldada por el consumo. Eso sí, el cálculo se sostiene en la idea de que el estrecho de Ormuz reabrirá gradualmente antes del verano. Todo lo que sea retrasar ese momento alteraría los números a peor.

El miércoles amaneció con todo a favor para ponerse optimistas. Estados Unidos aseguró que está cerca de firmar un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra y levantar el bloqueo en Ormuz, las Bolsas lo celebraron con subidas y el precio del barril de petróleo se desplomó. Mientras la diplomacia trabaja, las previsiones siguen apareciendo, y en el caso de las de Funcas, coinciden plenamente con las del Gobierno español, que también augura un avance del PIB del 2,2% en 2026. Para 2027, al tratarse de una crisis que estiman transitoria, Funcas deja sin cambios su previsión de crecimiento en el 1,8%.

Todo ello pese a que, como ha recordado el director de Coyuntura de la entidad, Raymond Torres, la economía española se mueve en una doble realidad: un contexto internacional muy negativo, con el petróleo, el gas, los fertilizantes, el aluminio, los plásticos o el helio encareciéndose en los mercados globales, y una resistencia doméstica evidente, con el mercado laboral en buena forma, el turismo listo para asaltar nuevos récords más allá de los 100 millones de visitantes, y la demanda aguantando. “Esto es un bucle. Sustenta el consumo, la demanda… Tenemos un núcleo duro de crecimiento que se mantiene pese a la crisis energética», ha apuntado Torres.

El analista ha comparado el 0,8% de crecimiento intertrimestral experimentado por España en los dos últimos años con el 0,3% de la zona euro. El hecho de que la estanflación amenace a sus socios es uno de los factores de debilidad para España. “No podemos seguir creciendo indefinidamente si los países a los que vendemos y con los que comerciamos no crecen”, ha advertido Carlos Ocaña, director general de Funcas, quien ha resaltado cómo el turismo suavizará el golpe en los dos próximos trimestres. “Eso hace que nuestras previsiones sean relativamente optimistas. Si los turistas vinieran menos o gastaran menos el escenario sería peor”, ha admitido.

Esos augurios positivos se diluyen cuando se habla de inflación. Ahí, Funcas llega a estimar tasas superiores al 4% si el Gobierno retira las rebajas de impuestos a los combustibles el mes próximo, algo que no esperan que ocurra. En su escenario central, el Ejecutivo prolongará los descuentos hasta el otoño, y la inflación saltará a una media del 2,5% que estimaban previamente al 3,3% este 2026, muy por encima del objetivo del Banco Central Europeo. En cuanto a los movimientos de Christine Lagarde y su equipo, cuentan con que eleven los tipos de interés dos veces, hasta el 2,50%, lo cual encarecerá las hipotecas y puede desincentivar la compra de vivienda tras el recalentamiento vivido en 2025, cuando se cerraron más de 700.000 operaciones.

Los expertos de Funcas calculan que las rebajas de impuestos al combustible están reduciendo la inflación en tres décimas —en abril el IPC se moderó dos décimas, al 3,2%—, por lo que cuando el Gobierno las retire los precios tardarán en normalizarse. Y se muestran contrarios al diseño actual del paquete: creen que las ayudas deberían centrarse en los sectores más afectados, como transportistas, agricultores o pescadores, y no ser universales, porque tienen un importante coste para las arcas públicas.

Además, hay efectos latentes que podrían emerger en un futuro. “Hacen falta seis meses de promedio para que el coste de los fertilizantes llegue al precio final, al consumidor, y podría encarecer los alimentos no elaborados”, ha alertado Torres.

Margen fiscal

Con Ormuz convertido en el cuello de botella de la economía global, la duración de la guerra es, una vez más, el epicentro de toda predicción. “Hay mucha psicología en las decisiones de empresas y consumidores. En España sigue habiendo un optimismo relativo, pero si pasamos a un escenario lúgubre de guerra prolongada sería distinto”, ha señalado Torres.

Por eso, para prepararse ante lo peor, Funcas cree que el Gobierno debería aumentar su margen de actuación, porque aunque la prima de riesgo está contenida y la deuda pública está descendiendo respecto al PIB gracias al fuerte crecimiento, en términos nominales aumenta casi al mismo ritmo que la de Francia, un país señalado por los mercados.