Irán ha creado un organismo destinado a gestionar y, en principio, cobrar peajes y dar permiso a los barcos para que transiten por el Estrecho de Ormuz, la arteria marítima que Teherán bloquea desde el inicio de la guerra, y que ahora sufre un doble cierre, después de que Estados Unidos la clausurara también para los barcos iraníes el pasado 12 de abril. Anunciada este martes por la noche por la televisión estatal Press TV, esa nueva institución ha sido bautizada como Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico o PGSA, por sus siglas en inglés.

De forma significativa, el anuncio de su establecimiento, divulgado también en sus redes sociales por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, se ha conocido casi inmediatamente después de que Donald Trump anunciara, también este martes por la noche, la suspensión de la Operación Proyecto Libertad, la misión para “guiar” barcos mercantes atrapados por el bloqueo iraní de Ormuz, que ha durado en vigor dos días.

Más allá de divulgar un correo electrónico al que las navieras deben escribir para recibir las instrucciones y gestionar los permisos y comunicar a los barcos que deben cumplir “las nuevas normas” para obtener el permiso de tránsito por Ormuz, los medios oficiales iraníes no han ofrecido muchos detalles sobre cómo funcionará ese nuevo organismo. Su creación apunta, sin embargo, al propósito que Irán no esconde de hacer de su control del estrecho de Ormuz un pilar permanente de su política exterior y de disuasión frente a posibles ataques futuros.

El bloqueo de Ormuz es también la principal herramienta de negociación en manos iraníes mientras ese país discute con Estados Unidos un posible acuerdo de paz que podría estar “cerca”, según informa este miércoles el portal estadounidense Axios. Al menos así lo espera Washington, que confía en que Teherán firme en breve un memorando para poner fin a la guerra desatada por Israel y su aliado estadounidense el 28 de febrero.

En ese documento figura, según el portal citado, el “levantamiento” del doble bloqueo que Irán y Estados Unidos han impuesto en esa arteria marítima. Por ello no está claro si el anuncio de esa nueva autoridad iraní sobre el estrecho obedece a ese propósito de afianzar su control de Ormuz, o bien responde a un intento de aumentar la presión sobre Estados Unidos de cara a esas negociaciones.

El modelo de Suez

Mientras tanto, el Parlamento iraní tramita desde hace semanas un proyecto de ley sobre el tránsito de Ormuz, cuyo borrador da más pistas de cómo podría ser ese procedimiento que Teherán busca implantar de ahora en adelante para los petroleros y otros mercantes que atraviesen esa angosta vía marítima.

El texto de ese proyecto de ley se ha distribuido ya a periodistas y medios iraníes, según asegura en la red social X la conocida periodista iraní Fereshteh Sadeghi, una profesional con buenas fuentes en las autoridades de la República Islámica. Ali Hashem, otro periodista que colabora con medios regionales generalmente bien informados, como el portal Amwaj, se ha referido a un correo remitido por la PGSA-el nuevo organismo iraní- a las navieras de los barcos atrapados en el estrecho (unos 1500 con 20.000 tripulantes) que detalla unas condiciones que coinciden a grandes rasgos con lo recogido en el proyecto de ley.

El borrador de la nueva norma no menciona cantidades concretas en el capítulo relativo a las “tarifas” (los peajes que Irán quiere cobrar a los barcos) que Irán quiere que paguen “las empresas extranjeras cuyas embarcaciones atraviesen el Estrecho de Ormuz”. Sí establece que para obtener ese derecho de paso deberán “proporcionar a las Fuerzas Armadas iraníes garantías bancarias en moneda nacional, el rial” y que esos peajes se calcularán según el tipo de embarcación, su carga, su valor y su peso, siempre según la periodista iraní. Ese modelo es el que se aplica, por ejemplo, en el canal de Suez.

El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamidreza Haji Babaei, declaró a finales de abril que algunos barcos habían empezado ya a pagar peajes, incluso antes de que esa exigencia, de difícil encaje en el derecho internacional, se plasme en la legislación iraní. No precisó las cantidades pero algunos medios de comunicación han mencionado que al menos un mercante, supuestamente de bandera japonesa, abonó dos millones de dólares por transitar por Ormuz.

El 30% de lo recaudado en concepto de esos peajes “se destinará”, según detalla Sadeghi que recoge el borrador de la ley, a “fortalecer a las Fuerzas Armadas iraníes” y “mejorar sus capacidades militares”. El proyecto de la nueva norma establece que la institución encargada de la gestión del Estrecho de Ormuz será el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Iraníes. En coherencia con ese dato, de ese Estado Mayor podría depender la recién creada Autoridad iraní del Estrecho del Golfo Pérsico.

El texto no menciona exactamente cómo se repartirán los dos ejércitos iraníes —el regular y la Guardia Revolucionaria— la gestión del estrecho, pero, según las fuentes de la periodista iraní, el primero aplicará “la autoridad de Irán” en su lado oriental (la costa iraní) mientras que el segundo lo hará en su parte occidental, que comprende las aguas ribereñas de Omán y de Emiratos Árabes Unidos, el país que estos dos últimos días ha sufrido ataques por parte de Irán, que replicó así al anuncio de Trump de su operación para desbloquear Ormuz.

El derecho de paso que plantea Irán no será, de todas formas, universal. El borrador “es muy estricto cuando se trata de Estados enemigos así como de países que impusieron sanciones a Irán”, asegura Sadeghi. “Nunca se permitirá el paso por el estrecho a los buques militares y mercantes pertenecientes al régimen sionista [Israel]” y se prohibirá la entrada en el Golfo Pérsico “a los buques mercantes cuyos puertos de salida o destino se encuentren en los territorios ocupados”, destaca la periodista.

La prohibición de paso por la arteria por la que transitan en tiempos normales la quinta parte del petróleo y el gas mundial se extiende a su vez a “a los buques propiedad de personas, entidades o países que hayan adoptado una postura hostil hacia el Eje de la Resistencia en general, y hacia [la milicia libanesa] Hezbolá y Ansarullah de Yemen [más conocidos como los Huthíes]”, así como “las PMU [las milicias proiraníes Fuerzas de Movilización Popular]” y “la resistencia en particular”.

El borrador de la nueva legislación iraní sobre Ormuz recoge, por último, otra condición para los barcos que soliciten permiso para transitar por el estrecho: en todas las comunicaciones con las autoridades iraníes deberán utilizar la denominación oficial y reconocida internacionalmente de golfo Pérsico. En publicaciones en redes sociales del Mando Central de Estados Unidos-y en medios árabes como la cadena catarí Al Jazeera- se había mencionado ese zona como “golfo Árabe”.

El incumplimiento de alguna de las condiciones citadas dara lugar, según el correo enviado a las navieras citado por Ali Hashem, “en la incautación y una multa del 20% del valor de la carga”.

El proyecto de ley sobre Ormuz ha recibido ya la luz verde de una comisión parlamentaria, pero debe ser sancionado aún por el pleno del hemiciclo, informa la agencia Efe. En un Parlamento controlado por conservadores y ultraconservadores, ese paso se considera un mero trámite.