Lo que empezó como una guarrería aislada parece haberse convertido ya en una especie de ritual no escrito entre algunos ciclistas que visitan Mallorca: comerse un plátano durante la ruta por la Serra de Tramuntana y dejar la piel colgada en la primera alambrada que aparece.
Un vídeo grabado cerca del Coll de Femenia, en la carretera entre Lluc y Pollença, muestra la prueba más evidente: una valla de una finca con decenas de pieles de plátano colgando, algunas recientes y otras ya secas, como si alguien hubiese decidido convertir la alambrada en un peculiar “museo” del incivismo ciclista.
Lejos de tratarse de una piel caída por accidente, la acumulación da la sensación de que muchos repiten el gesto porque ya lo han visto antes. Uno la cuelga, otro la imita, y así la carretera acaba dejando una postal tan viral como lamentable.
Rutas ciclistas
La zona de Lluc, el Coll de Femenia y la bajada hacia Pollença es una de las rutas más populares entre los ciclistas que llegan a la isla. Pero esta supuesta “tradición” deja una pregunta incómoda: ¿de verdad cuesta tanto guardar la piel en el bolsillo del maillot hasta encontrar una papelera?
Aunque el plátano sea biodegradable, la alambrada no es un contenedor. Las pieles pueden tardar semanas o meses en desaparecer, afean el paisaje, atraen animales y dejan a los propietarios de las fincas el regalo de una basura que no han generado.
El vídeo ha provocado indignación entre vecinos y usuarios de la Serra, que piden respeto para un entorno natural único.