Elegir entre cortinas o estores no va solo de gustos. Ni siquiera solo de estilo. Va de cómo quieres que se sienta tu casa. Porque sí, la forma de vestir las ventanas puede cambiar por completo un espacio: hacerlo más ligero, más sofisticado o más acogedor. Y ahí es donde entran en juego decisiones que muchas veces tomamos casi sin pensar: ¿Tapamos más o menos?, ¿dejamos pasar la luz?, ¿buscamos protagonismo o discreción?
La interiorista Paola Hexel lo tiene claro: «La ventana no es solo un hueco, es una herramienta de diseño». Y como tal, hay que tratarla con la misma intención que el sofá o la iluminación. La buena noticia es que no tienes por qué elegir: la tendencia invita a mezclar, a jugar con capas y a perder el miedo. Y si no, basta con detenerse en algunos de los proyectos de Casa Decor 2026, incluido el que Paola ha diseñado, junto a la arquitecta Katja Hexel, para la firma de mobiliario Ph Collection para comprobar que la fórmula cortina+estor suma cada vez más adeptos, aunque, como imaginarás, no es la única opción que funciona.
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© Jane Churchill
Estores: el arte de desaparecer (y enganchar)
Los estores tienen algo que engancha: su capacidad de estar sin estar. «Para mí, el estor no solo es funcional si no una decisión de intención estética. Son discretos, ordenados y, bien elegidos, dejan que el resto del espacio respire», explica Paola.
Son perfectos cuando no quieres que la ventana compita con otros elementos: una cocina con personalidad, un salón con piezas potentes o una estancia donde la arquitectura ya lo dice todo. También funcionan especialmente bien en zonas de paso o espacios pequeños, donde cada centímetro visual cuenta. Es el caso de este ambiente, cuya una ventana, estrecha y alargada, se ha vestido con un estor confeccionado con la tela Canya, de Jane Churchill.
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© Colefax and Fowler
Cortinas: emoción, texturas y ese «algo» que engancha
Si los estores son orden, las cortinas son emoción. Aportan calidez, movimiento y ese punto vivido que hace que una casa se sienta casa. «Cuando quiero que el espacio se sienta más envolvente, siempre vuelvo a la cortina», confiesa Paola. Son el recurso perfecto cuando deseas sumar capas de confort. Las de este salón se han confeccionado con tela de la colección Hector, en color Terracotta, de Colefax and Fowler.
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© Jordi Canosa para Casa Decor
¿Hasta el suelo o a media altura?
Aquí hay más juego del que parece. Aunque lo habitual es ver estores ajustados a la ventana, Paola propone ir un paso más allá: reinterpretar. «Un estor hasta el suelo puede estilizar muchísimo y convertir una ventana normal en algo más arquitectónico«.
Eso sí, no es lo común. «Lo práctico sigue siendo instalarlos a media altura o ajustados al marco, sobre todo en espacios funcionales. Pero si buscas impacto visual, la clave está en dirigir la mirada: hacia arriba o hacia abajo», afirma.
En esta cocina –el proyecto que Mar Gausachs ha creado para BAUHAUS en Casa Decor 2026–, los estores están colocados a una altura muy medida, justo la necesaria para no interferir con el banco que se sitúa bajo las ventanas, de manera que no estorban.
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© Élitis
Efectos ópticos: cómo engañar al ojo
Aquí es donde la magia sucede. Porque tanto cortinas como estores pueden ayudarte a “reconfigurar” un espacio sin obras.
«Las cortinas largas son, probablemente, uno de los recursos más infravalorados y más potentes que tenemos», dice Paola. Y razón no le falta. Amplían ventanas, suavizan el ambiente y elevan la altura de la habitación, especialmente si se cuelgan como estas, de la colección Palace de Élitis, que van de suelo a techo. Los estores, en cambio, ordenan, limpian y dejan que la luz sea la protagonista. «No hay uno mejor que otro, hay uno más expresivo y otro más contenido», resume la interiorista.
La clave está en decidir qué necesita tu espacio: ¿más carácter o más calma?
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© Nacho Uribesalazar para Casa Decor
Tipos de estores que sí (y los que se llevan ahora)
Si pensabas que los estores eran todos iguales, toca actualizarse. Hoy hay opciones para todos los gustos… y estilos.
«El estor paqueto vive su momento estrella: desenfadado, ligeramente imperfecto… El plegable, más estructurado, encaja en ambientes más formales como salones o dormitorios principales. Los enrollables han evolucionado muchísimo, sobre todo con tejidos naturales como lino o mezclas con textura», dice Paola. Y aquí va un ejemplo que nos encanta: el estor de la cocina de Trae en Casa Decor 2026, un proyecto de Inmaculada Recio. En este caso, la interiorista parte de un estor enrollable de ratán al que suma una tela de lino a rayas que le aporta presencia y le da un punto más sofisticado.
«También están los screen, que siguen siendo imprescindibles, tanto que ahora se integran desde el inicio del proyecto, no como solución de última hora. Lo más interesante no es el tipo, sino el tejido: ahora tiene más presencia, más textura”, apunta la interiorista.
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© Lupe Clemente para Casa Decor
La última tendencia
Sí, lo estás viendo cada vez más: cortinas + estores. Y no es solo una cuestión estética. Tiene todo el sentido del mundo a nivel funcional.
«Funciona cuando cada capa hace algo distinto», explica Paola. El estor filtra la luz durante el día. La cortina recoge el espacio y aporta calidez por la noche. Además, es la solución ideal para grandes ventanales o espacios donde una sola opción se queda corta. «Eso sí, hay una regla de oro: nada de redundancias», concluye.
En el salón que S de Studio ha diseñado para Ph Collection en Casa Decor, la interiorista ha combinado un estor plegable traslúcido en tono beis con dibujo en aguas (el modelo Tramontana, de Misia) con una cortina más contundente, colgada a techo, en base neutra pero con mucha presencia gracias a su patrón geométrico en verde y negro (el modelo Avant-Garde, de Casamance). Dos tejidos con bastante carácter que, lejos de competir entre sí, encajan a la perfección.
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© Natalia Ruiz
Cómo combinarlos
Aquí viene el truco de Paola: olvidarse del todo a juego. «La decoración actual apuesta por contrastes controlados. Un estor neutro con una cortina potente, rayas con lisos, tonos intensos con otros más calmados.… Incluso mezclar estampados, siempre dentro de una misma paleta», dice la interiorista. Eso sí, la clave no es evitar el contraste, sino saber dónde parar. Y ahí está el equilibrio: en no saturar, pero tampoco quedarse corto.
En este caso es el espacio de Neolith, en Casa Decor 2026: un salón diseñado por PersonalK, con estores en crudo y caídas degradadas.
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© Amador Toril para Casa Decor
La luz manda (y el tejido la transforma)
Más allá de la orientación de la casa, lo importante es cómo quieres que entre la luz.
«Si tu casa tiene luz norte, apuesta por tejidos ligeros que la potencien. Si es sur, suavízala sin apagarla. Y con la luz de tarde, más intensa, conviene filtrarla mejor. Y recuerda: un buen tejido no bloquea la luz, la transforma”, resume Paola. Y esa frase vale oro. Porque muchas veces elegimos por estética, cuando deberíamos hacerlo por cómo se comporta la luz.
También dentro de Casa Decor 2026 encontramos este salón, el espacio de Leroy Merlin diseñado por Devesa & Agenjo. En él, los interioristas han optado por combinar estores paqueto con unas cortinas de doble cara: un tejido liso hacia el exterior y otro estampado en la cara interior, jugando así con una solución más versátil y con un punto sorpresa cuando la cortina se recoge
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© Sofology
Ventanas difíciles: soluciones inteligentes
No todas las ventanas lo ponen fácil. Pero siempre hay una solución.
«Para ventanas abatibles, lo mejor son estores ajustados al marco. En correderas, cortinas ligeras o paneles japoneses. Los miradores funcionan genial con estores combinados con cortinas. Y en ventanas pequeñas, menos es más: estores a medida o incluso dejarlas sin vestir. El diseño debe adaptarse a la arquitectura”, recuerda Paola. Nunca al revés
Mira que bien se ha resuelto este mirador, decorado con muebles de la firma Sofology.
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© Manuel Canovas
Tendencias que vienen pisando fuerte
Paola afirma que estamos en la era de lo invisible: rieles ocultos en el techo, barras depuradas, acabados mate… El protagonismo ha pasado del soporte al textil.
«Y en tejidos, adiós al miedo: vuelven las flores, las rayas, los geométricos y los colores vivos. También detalles como las cortinas “invertidas”, donde el estampado se esconde y aparece solo al abrirlas. Es sutil, pero le da un punto sofisticado. También se lleva mucho rematar las caídas con un color que contraste con la tela, como este diseño de