El crucero antártico MV Hondius llegará en tres días ―previsiblemente el sábado― al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife. Los pasajeros del barco, donde se ha registrado un brote de hantavirus con ocho contagiados de los que tres han fallecido, serán recibidos por técnicos sanitarios para que los trasladen al aeropuerto del sur de la isla; los extranjeros serán repatriados desde allí a sus países y los 14 españoles serán trasladados a Madrid, donde harán cuarentena en el Hospital Militar Gómez Ulla. Mientras, otros 23 pasajeros que estuvieron en el barco ya lo abandonaron en una escala para ir a sus respectivos países sin pasar ningún tipo de cuarentena, como reveló uno de los pasajeros a EL PAÍS: “En Santa Elena se bajaron 23 personas. Hay 23 personas dando vueltas por ahí y, hasta hace tres días, nadie contactó con ellas”, aseguró el hombre, que pidió permanecer en el anonimato. Este mismo miércoles se ha conocido que uno de ellos está ingresado en un hospital en Suiza con síntomas de hantavirus.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha subrayado que todas las personas que quedan a bordo del barco están asintomáticas, después de que este mismo miércoles por la mañana fueran trasladados a Países Bajos los tres pacientes que quedaban con manifestaciones de la infección. Entre ellos se encuentra el médico que atendió los casos en el barco, que en principio tenía previsto ser evacuado a España por la gravedad de sus síntomas. García ha informado de que, tras ser estabilizado, se decidió su traslado a Países Bajos, como los otros dos pacientes.

El resto de los tripulantes llegarán a Canarias, donde se activará un mecanismo conjunto de evaluación sanitaria y de evacuación para repatriar a los pasajeros extranjeros, “salvo que su estado médico lo impida”, ha subrayado García. Todo se hará “sin contacto con la población local” y con las máximas “garantías de seguridad”, ha dicho. El operativo estará dirigido por la Comisión Europea, contará con el apoyo de la Organización Mundial de Salud (OMS) y del Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), y se coordinará mediante el mecanismo europeo de protección civil, que ya ha sido activado.

La decisión de llevar el crucero a Canarias, que fue anunciada el martes, ha provocado un encontronazo con el Gobierno de las islas, que se opone al atraque. El presidente canario, Fernando Clavijo, ha acusado al Gobierno central de “falta de lealtad y transparencia”.

“El pueblo canario se merece información, transparencia y lealtad institucional y aquellos que ahora mismo están en una situación dramática dentro de ese buque se merecen también que las autoridades internacionales intervengan de manera ágil. No tiene sentido, insisto, tres días de viaje. Tres días de viaje a Canarias cuando pueden ser repatriados directamente desde Cabo Verde”, ha declarado a periodistas tras reunirse en Bruselas con la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, la española Teresa Ribera, informa Silvia Ayuso.

La ministra de Sanidad ha defendido que España ha aceptado la operación porque la OMS determinó que Canarias era el puerto seguro más cercano en el marco del Reglamento Sanitario Internacional. “Canarias y España reúnen las condiciones de desembarco en condiciones de seguridad y también de protección de la salud”, ha afirmado García, que ha asegurado que el gobierno canario ha estado informado en todo momento.

Tras una reunión en la que han participado el presidente del Gobierno y los ministros de Sanidad, Política Territorial, Transportes e Interior, este último, Fernando Grande Marlaska, ha confirmado que Canarias es “el puerto más cercano con las capacidades técnicas” para prestar esa asistencia.

Además de las razones humanitarias, Marlaska ha invocado las obligaciones legales derivadas del Reglamento Sanitario Internacional, “en concreto su artículo 44”, y de “distintos convenios de la Organización Marítima Internacional”. El ministro ha añadido que la Constitución española establece que las autoridades deben “auxiliar y proteger en todo momento” a sus ciudadanos.

Cuarentena

Los españoles que se encuentran a bordo del crucero (13 pasajeros y una tripulante) proceden de seis comunidades: cinco son de Cataluña, tres de Madrid, tres de Asturias, uno de Castilla y León, uno de Galicia y otra de la Comunidad Valenciana.

Todos irán al Hospital Militar Gómez Ulla por contar con 8 de las 16 Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) que hay en España. Una de estas unidades está en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, de Tenerife. García asegura que el Gobierno canario informó de que no la tenían disponible todavía, y que tardaría entre 24 y 48 horas. No obstante, esta opción fue descartada.

García ha evitado concretar el tiempo que estarán en cuarentena, ya que dependerá “de las reuniones técnicas” y de cuándo se determine “el día cero” del contacto de riesgo. A partir de ahí, se contarán 45 días, que es el periodo medio de incubación de la enfermedad.

Mientras tanto, la OMS está coordinando un rastreo de para conocer el estado de salud de las 23 personas que este miércoles se ha conocido que bajaron del barco en la isla de Santa Elena y regresaron a sus países. Sanidad no ha informado de que ninguna de ellas fuera española. “El rastreo de contactos internacionales está en curso. Los pasajeros que desembarcaron del barco fueron informados sobre el [primer] caso de hantavirus por los operadores del buque y se les pidió que notificaran cualquier signo o síntoma”, ha contestado a este diario un portavoz de la Organización. Una de estas personas es el ciudadano suizo que ingresado en un hospital de Zurich, que se convirtió en el octavo caso del brote de hantavirus, informa Oriol Güell.

Tanto la OMS como las autoridades sanitarias y los expertos consultados subrayan que el riesgo para la población sigue siendo bajo, a pesar de que Sudáfrica (donde recaló una de las infectadas) ha confirmado que el virus pertenece a la variante Andes, la cepa de hantavirus más peligrosa y la única de las descritas en humanos con transmisión documentada entre personas en contactos estrechos.

A diferencia del coronavirus que causó la pandemia de covid, este patógeno no se transmite por el aire, sino por fluidos, así que el contagio es mucho más complicado. Sin embargo, es más peligroso una vez que se produce la infección. Su letalidad puede llegar al 50%, aunque es muy variable. Entre 2013 y 2018 hubo 598 personas infectadas en Argentina por esta variante, de las que 111 acabaron falleciendo (un 18,5%).

La ministra de Sanidad ha recalcado que el proceso de auxilio y repatriación que se llevará a cabo en Canarias “no va a suponer ningún riesgo para la población canaria ni tampoco para su actividad económica”.

“Vamos a ser especialmente cuidadosos y vamos a proteger no solamente a las personas que vengan, sino también vamos a hacer todas las medidas necesarias de salud pública para que, en caso de que pueda haber alguna persona asintomática, no pueda transmitirlo a nadie más”, ha zanjado García.

El crucero, que había partido de Ushuaia (Argentina) con 149 personas de 23 nacionalidades el 1 de abril, realizó una ruta por el Atlántico Sur con escalas en territorios remotos antes de quedar fondeado frente a Cabo Verde. La OMS sitúa el inicio de síntomas entre el 6 y el 28 de abril, con fiebre, síntomas gastrointestinales y una rápida progresión en algunos casos hacia neumonía, dificultad respiratoria aguda y shock. La investigación trata ahora de determinar si el origen estuvo en una exposición previa al embarque en Sudamérica o en algún contacto posterior durante la travesía.