Ruthi Çenet, un creador de contenido y blogger de viajes turco, que iba en el crucero antártico MV Hondius hasta el 22 de abril, que desembarcó en Santa Elena, ha criticado a través de Instagram a la naviera por no haberse tomado en serio el riesgo de contagio por hantavirus después incluso de que se hubiera producido la primera muerte, la de un ciudadano holandés. Lo ha denunciado con un vídeo en el que se ve al capitán de la embarcación informando a los pasajeros de ese deceso. “He sido informado por el doctor de que no es infeccioso. El barco es seguro”, decía el mando del buque el 11 de abril, como se ve en el vídeo publicado por Çenet. “Cuando el hombre murió en la travesía, yo sinceramente pensaba que era por las duras condiciones del mar”, señala este hombre. ‘
La naviera, Oceanwide, ha sacado un comunicado para poner negro sobre blanco y aclarar el contexto en el que el capitán del MV Hondius dio la noticia del fallecimiento y trató de tranquilizar a los pasajeros: “Este anuncio se hizo el 12 de abril de 2026. En esa fecha se desconocía la causa de la muerte de este individuo ―remarcan―. “No había otros individuos sintomáticos a bordo. En el momento del anuncio, no había evidencia de virus o contagio en el buque. Se creía que el caso estaba aislado después de la revisión médica”.
Después de eso, cuenta Çenet, ya en Santa Elena, los pasajeros hicieron vida normal sin ningún tipo de prevención. “La gente que podía estar contagiada del virus. Debería haber estado haciendo cuarentena, pero la realidad es que permanecían juntos, comían juntos y seguían haciendo actividades de grupo”, dice este hombre en su video.
Además, critica que la naviera no se tomara en serio el riesgo que podía suponer, especialmente para los contactos estrechos. “Les tenían que haber hecho test de sangre antes de volver a subir al barco y después haber monitoreado su situación y haber seguido de cerca las condiciones en las que estaban para compartir continuamente información de interés”, reprocha.
Por el momento, la OMS ha confirmado el hantavirus en tres de los ocho casos sospechosos. En los tres casos, se trata de la cepa de los Andes, la única variante que se contagia entre personas. Esta transmisión no es fácil, pero se da por contacto estrecho y prolongado a través de fluidos corporales.
Sobre las medidas de contención actuales a bordo, la naviera se ha limitado a decir que “se están implementando estrictas medidas de precaución, incluyendo medidas de aislamiento, protocolos de higiene y vigilancia médica”. “Todos los pasajeros han sido informados y reciben apoyo”, añaden.
Sin embargo, el influencer Jake Rosmarin, que está a bordo del buque y comparte información de la compañía naval, ha dado más detalles, como que los sospechosos de portar el virus están en confinamiento en sus camarotes. El resto de la tripulación se puede mover por el barco en relativa libertad para subir a la cubierta “a tomar el aire”. No están autorizados, sin embargo, a permanecer en el comedor, según explicó en un comunicado con el que contestó a todos los medios de comunicación que le habían contactado y con los que hasta ahora se ha negado a hablar. También dice que el que quiera voluntariamente permanecer en su camarote puede pedir a la tripulación que le lleven la comida hasta allí, sin necesidad de salir a buscarla.
Además de Ruthi Çenet, otras 22 personas que viajaban en el crucero antártico desembarcaron en la isla de Santa Elena y ahora están dispersas por el mundo, según el relato de uno de los 14 españoles que está en el barco, El hombre, que habló con EL PAÍS en condición de anonimato, ha señalado que entre las personas que se bajaron había gente de Australia, de Taiwán o de EE UU. Este diario ha preguntado a la naviera para conocer las nacionalidades de estas personas, pero Oceanwide se ha negado a aclararlo. “Todavía no estamos en posición de compartir información, pero lo haremos en cuanto podamos”, han respondido.
Según el relato de la fuente de a bordo, “hasta hace tres días”, nadie contactó con las personas que se bajaron del barco cuando ya había muerto una persona. Otras dos personas han fallecido después y al menos cinco son sospechosas de portar hantavirus.