El Valencia Basket, caído por dos veces en el Roig Arena, renació en el escenario más intimidatorio, en el OAKA, la fogosa guarida del Panathinaikos, que tenía un pie ya en la Final Four. El equipo de Pedro Martínez, indómito durante esta temporada inolvidable, resurgió en Atenas y prolongó la serie un partido más (viernes, 20.15, Movistar). En los otros dos encuentros, el Olympiacos logró clasificarse para el desenlace de la Euroliga tras su tercera victoria ante el Mónaco (91-70), mientras que el Zalgiris forzó el cuarto partido ante el Fenerbahçe (81-78).

Si alguien pensaba que la familia de Pedro Martínez iba a llegar rendida a Grecia, estaba muy equivocado. El Valencia Basket entró sin complejos en el mítico OAKA, el temible pabellón ateniense donde la hinchada intimida con un ambiente tan caliente como hostil. Territorio Dimitris Giannakopoulos, el presidente que no estuvo porque recibió una sanción de tres partidos tras el incidente protagonizado en el Roig Arena pero que estuvo presente con las miles de cartulinas repartidas con un retrato del dueño del club fumándose un cigarrillo, algo habitual en el Telekom Center (el nombre comercial de la instalación).

Kam Taylor tiró del Valencia en el arranque, con Costello y Reuvers fajándose duro con Lessort, el forzudo francés que despeja el camino a los exteriores, que pugna por cada rebote, que asusta bajo su aro… La serie más igualada de los cuartos de final de la Euroliga no defrauda y en su tercer capítulo los dos equipos volvieron a batirse sin medir el esfuerzo, y a la velocidad habitual: a cien puntos por partido. La gran novedad, el último giro táctico de Pedro Martínez, un dos contra uno ante Kendrick Nunn, cosido al pegajoso Papi Badio el resto de la posesión, cuando el escolta estadounidense recibía el balón a falta de unos pocos segundos.

Pedro Martínez había logrado alcanzar el punto de cocción perfecto para sus jugadores, que salieron valientes pero evitando las provocaciones que pudieran enredar el partido. La intensidad justa en defensa para forzar 11 pérdidas del Panathinaikos en la primera parte y no cometer demasiadas faltas.

Pedro Martínez tras ser expulsado en el partido ante Panathinaikos.Panagiotis Moschandreou (Euroleague Basketball via Getty Images)

Ataman no fue capaz de corregir sus carencias a su paso por el vestuario. El Valencia salió tras el descanso con más ánimo si cabe, con un Jean Montero implacable que estiró la ventaja hasta los 19 puntos (43-62). El equipo taronja no pestañea durante los partidos. Gane o pierda, vaya bien o mal, venga de una buena racha o de atascarse unos minutos, su juego no varía. Nadie titubea en el plan de juego. Y a pesar de la diferencia, los jugadores no piensan en contemporizar y en el siguiente ataque, con un tiro librado, Badio vuelve a intentar un triple. Eso no se cuestiona. No se castiga el error. Es su estilo. Innegociable.

Braxton Key, muy serio durante toda la eliminatoria, supo sacarle la cuarta falta a Nunn, su cañonero, con cuarto y medio por delante. Una gran noticia. La mala llegó con el resurgir de otro pilar del Panathinaikos, el turco Cedi Osman, que lideró un amago de remontada griega mientras retumbaba el OAKA con una hinchada volcada al oler la sangre valenciana. La tensión crecía por momentos y a falta de 14 minutos (56-67) los árbitros expulsaron a los dos entrenadores después de que se enzarzaran en una discusión señalándose con el dedo índice. Los dos equipos perdían a Pedro Martinez y Ergin Ataman, Más leña a la caldera. Hacían falta jugadores sin miedo, tipos descarados como Sergio de Larrea para seguir haciendo camino hacia el cuarto partido.

El Valencia, aturdido durante unos pocos minutos, ya en manos de Xavi Albert, el ayudante de Martínez, acabó volviendo a su estilo, a sus posesiones fugaces, a su atrevimiento. Y eso le llevó de nuevo a dominar el choque (68-84). Al Panathinaikos no le quedaba otra opción que asumir esa velocidad. Lessort salía para eclipsar con su estatura a Montero. La zurda de Nunn era su última opción, pero cometió la quinta falta y el Panathinaikos se quedó cojo. Lessort y Rogkavopoulos se lanzaron al cuello del Valencia, que empezaba a sentir el aliento del Panathinaikos (85-90). Llegaron a estar a tres puntos (87-90) y un ataque por delante, pero Rogkavopoulos falló dos triples y el Valencia salió triunfal.