Y no precisamente por bajar los brazos a las primeras de cambio en las eliminatorias por el ascenso. Esas dos bofetadas, la de la ida … y la de la vuelta, sonaron a enorme decepción. El fracaso tiene que ver con que se produzca en la tercera categoría del baloncesto español. Que el primer equipo de la ciudad eche la cortina un 2 de mayo.
La verdadera frustración tiene que ver con todo lo que subyace detrás. Y desde luego, créanme, mucho más doloroso. Lo que duele de verdad es que se haya normalizado la caída libre en la que vive, permanentemente desde hace demasiado tiempo ya, el baloncesto en Valladolid, adelantado a derecha e izquierda por provincias vecinas cuya relevancia era residual no hace tanto [ahora también Zamora].
Lo que duele es que ya no duelan las derrotas. La falta de exigencia y el listón de mínimos que se ha instalado en el primer club de la ciudad. Lo que molesta es la autocomplacencia con todo lo que le rodea. La responsabilidad evaporada cuando a uno le desnuda un rival simple y llanamente inferior. Lo que irrita es dar por buena una eliminación prematura si eso supone un ahorro de las nóminas de mayo y de los diferentes bonus de ‘play-off’. Lo que asombra es que no haya nadie al volante cuando toca. Cuando se necesita escuchar un puñetazo en la mesa. Cuando te ponen la maleta en la puerta para que juegues todo el mes de abril lejos de tu cancha sin que nadie se sonroje.
El fracaso es que ese componente de ambición que tiene el deporte haya desaparecido de un plumazo sin saber cuándo ni por qué. Un factor que debería ir asociado a la cuota y que, sin embargo, ha relegado a la cantera a normalizar que no haya jugadores capaces de jugar… ¡en la tercera categoría del baloncesto español!
Ahora las ‘familias’ que dictaminan en nuestro baloncesto ejercerán de Pilatos y repartirán veredictos a diestro y siniestro para esquivar la realidad. Y el pulgar no debe apuntar solo a la eliminación ante Llíria. Lo del pasado domingo es solo una decepción más. El fracaso, en realidad, es no rebelarse con todo lo expuesto anteriormente.

