Es una curiosa costumbre que se remonta al rey Christian X y que los actuales reyes daneses han seguido con ella tras asumir el trono. Una cita en el Dannebrog, el yate real, con el que dan el comienzo oficial a la temporada de navegación, y en la que Mary de Dinamarca ha elegido un puramente marinero, con ancla incluida, para cumplir con esta tradición que dura ya cuatro generaciones.

Aunque no es la primera vez que se embarcan en el yate real, puesto que ya atracaron con él en Estocolmo para las celebraciones de los 80 años del rey Carlos Gustavo, sí es el comienzo oficial de la temporada, por lo que hacen una travesía simbólica cerca de Fredensborg, la que hacen su residencia oficial para la primavera y el verano.

Será del 1 al 4 de junio cuando tenga lugar el habitual crucero de verano que siempre hacen Federico y Mary, pero de momento, este abordaje nos sirve como aperitivo para ese momento tan esperado de cada verano. Pero también para ver uno de los maravillosos looks de la reina danesa, siempre adecuados, pero especialmente escogido este miércoles.

Federico y Mary, a punto de embarcar en el Dannebrog. (EFE)

Porque no podía elegir otro color que no fuera el azul marino, ese ‘navy’ que también estaba presente en el uniforme del rey Federico, como también en el atuendo del personal de a bordo. Pero desde luego al atuendo de la reina Mary no le faltaba detalle, ya que incluso se ha colocado un broche de ancla propiedad de su suegra, la reina Margarita, en su abrigo para hacer ‘match’ con el ambiente.

Mary ha elegido una falda con pequeños lunares blancos que estrenó hace 10 años, demostrando así cómo en su armario también se impone la moda circular. Casi siempre que se la ha puesto, la ha combinado con una blusa blanca, una opción que también se ha impuesto esta vez, aunque en este caso se trataba de una camisa más recargada, plisada y con un detalle de pequeños pliegues alrededor del cuello.

No faltaba un tocado en este look tan marinero, tipo diadema y con lazo trasero, aunque en este caso de un azul más claro y no en el ‘navy’ que ha robado todo el protagonismo. Como joyas más visibles, unos pendientes de pequeños brillantes formando un rombo del que cuelga una perla de tamaño considerable.

Federico y Mary, a punto de embarcar en la balandra que los llevaría hasta el Dannebrog. (Gtres)

Antes de subir a la balandra que los llevaría hasta el Dannebrog, Mary ha recibido dos ramos de flores y estaba previsto que otra niña le entregara uno más en su destino, Helsingør, después de la travesía, durante la que han disfrutado de un almuerzo privado con invitados especiales.

El Dannebrog surcó el mar por primera en 1932. Con sus 78 metros de longitud, el yate está catalogado como residencia oficial de los miembros de la familia real danesa. Fue construido entre 1931 y 1932 en Copenhague para reemplazar al anterior buque real, un barco a vapor del mismo nombre que databa de 1879. El navío, fabricado en acero, tiene una característica proa blanca con remaches dorados que le dan un aire majestuoso.

Según explican desde la Casa Real danesa, en la parte delantera están los camarotes de la tripulación, el espacio para almacenaje y el motor. En la trasera está el compartimento real, que también podría acomodar a pacientes en el caso de que el barco tuviera que usarse como hospital flotante. En los viajes oficiales de la familia, la cubierta suele usarse para recepciones oficiales.

Federico y Mary, recibidos por la tripulación. (EFE)

El compartimento real incluye el despacho, un salón comedor y los dormitorios. La reina Margarita, apasionada de las manualidades y el arte, decoró personalmente las estancias privadas del buque, donde aún se conserva parte del antiguo mobiliario de 1879. La tripulación que atiende a la familia a bordo del Dannebrog incluye nueve oficiales, siete sargentos, dos marineros y otras 35 personas, especialmente seleccionadas entre la armada danesa para atender sus necesidades.

Desde que izó por primera vez su bandera en 1932, el yate ha viajado más de 400.000 millas náuticas y ha visitado la mayoría de los puertos de Dinamarca, Groenlandia y las Islas Feroe. El yate también ha visitado puertos europeos, especialmente en Francia (de donde era el desaparecido príncipe Henrik), y ha estado en los mares Mediterráneo y Caribe.

Es una curiosa costumbre que se remonta al rey Christian X y que los actuales reyes daneses han seguido con ella tras asumir el trono. Una cita en el Dannebrog, el yate real, con el que dan el comienzo oficial a la temporada de navegación, y en la que Mary de Dinamarca ha elegido un puramente marinero, con ancla incluida, para cumplir con esta tradición que dura ya cuatro generaciones.