La historia que convirtió a Igorre en uno de los focos de la suerte en Navidad ha dado un giro inesperado. El presidente del Arratiako Zekorrak Rugby Taldea ha reconocido públicamente que el club vendió participaciones de más del número premiado, una situación que mantiene sin cobrar a decenas de agraciados meses después del sorteo.

«Nos dimos cuenta cuando se acabó el dinero»

La clave del caso está en el momento en el que el club detecta el problema. “Nos dimos cuenta cuando los últimos empezaron a reclamar y ya no había dinero”, ha explicado el presidente, que admite que el desfase salió a la luz en la fase final del reparto.

El error no se detectó en el momento de la venta, sino cuando las cuentas dejaron de cuadrar al intentar abonar las últimas papeletas.

De repartir millones a un desfase económico

El pasado diciembre, el club distribuyó millones de euros del tercer premio entre vecinos, jugadores y entorno cercano. Aquella jornada convirtió al municipio en símbolo de la suerte compartida.

Ahora, esa misma fórmula —basada en la venta de participaciones— ha derivado en un problema económico que obliga al club a buscar cómo afrontar el dinero pendiente.

Entre 80 y 100 personas sin cobrar

El propio presidente sitúa el número de afectados en torno a un centenar, aunque reconoce que aún no hay una cifra cerrada. Tampoco está claro el número exacto de papeletas vendidas de más.

“Estamos muy preocupados, es un disgusto muy grande”, ha trasladado, reflejando el impacto interno de la situación.

Incertidumbre sobre la solución

Cada papeleta estaba premiada con miles de euros, lo que convierte el error en un desfase millonario. El club deberá ahora decidir cómo afrontar ese pago pendiente mientras crece la presión de los afectados.

De la euforia a la incertidumbre

Lo que comenzó como una de las historias más celebradas de la Lotería de Navidad en Euskadi entra ahora en una fase marcada por la incertidumbre.

La novedad es clara: el propio club reconoce el fallo. Y con esa confirmación, el foco se traslada ahora a cómo resolver una situación que afecta directamente a decenas de vecinos que siguen esperando cobrar su premio.