Por
Victoria Cardiel
La Secretaría del Sínodo del Vaticano publicó este martes un documento de trabajo que incluye el testimonio de dos homosexuales casados con otros hombres quienes relatan desde su experiencia las tensiones y heridas que han marcado su vida de fe dentro de la Iglesia.
Es la primera vez que un texto del Vaticano da voz a este colectivo. Uno de estos testimonios corresponde a un hombre homosexual de Portugal que, según explica, sufrió una herida profunda cuando su director espiritual le sugirió que podría haberse casado con una mujer para “encontrar la paz” y “poner en práctica sus dones”.
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Aquella propuesta fue vivida como una herida, según su testimonio.“Era una forma de hacer daño a otra persona, privándola de ser totalmente amada, solo por cumplir una expectativa social”, relató según el documento. A partir de ese momento, esta persona reconoce que comenzó a separar su vida afectiva de su relación con Dios, excluyéndola de su oración.
El documento incluye también el testimonio de otro católico estadounidense casado con un migrante y comprometido con su parroquia. “Mi sexualidad no es una perversión, desorden ni una carga; es un don de Dios. Tengo un matrimonio feliz y sano y próspero como católico abiertamente gay”, se lee en el texto de su testimonio.
Ambos testimonios están escritos en inglés y pueden consultarse en la web del Sínodo como documentos aparte del informe final.
El protagonista recuerda su paso por el apostolado estadounidense de Courage, un ministerio católico que brinda apoyo a personas con atracción hacia el mismo sexo que buscan vivir en castidad según la doctrina de la Iglesia Católica y a quienes el Papa recibió en el Vaticano el pasado 6 de febrero.
Según relata, acudió a este grupo siguiendo el consejo de un terapeuta que le proponía afrontar su “condición”. “Intenté en vano salir con una mujer católica, pero nuestra relación fracasó cuando mi familia enfrentó una crisis. Había llegado el momento de ser honesto conmigo mismo, con Dios y con los demás”, señaló según su testimonio publicado en el documento.
Lo que enseña la Iglesia Católica sobre la homosexualidad
La enseñanza católica sobre la homosexualidad está resumida en tres artículos del Catecismo de la Iglesia Católica: 2357, 2358 y 2359.
En estos artículos la Iglesia enseña que los homosexuales «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta».
La homosexualidad como tendencia es «objetivamente desordenada» y «constituye para la mayoría de ellos (los homosexuales) una auténtica prueba».
Apoyado en la Sagrada Escritura, la Tradición ha enseñado siempre que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados», «no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual», y por tanto «no pueden recibir aprobación en ningún caso».
«Las personas homosexuales están llamadas a la castidad» y «mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana».
Condena de las terapias de conversión
El texto, de 32 páginas y publicado inicialmente en italiano, es una propuesta no definitiva en la que se plantea un giro metodológico más que doctrinal y que será presentada ahora al Papa León XIV para su estudio.
A partir de estos testimonios, el grupo de trabajo del Sínodo condena “los efectos devastadores de las terapias reparativas destinadas a recuperar la heterosexualidad” así como las indicaciones “contradictorias” de quienes aconsejan el matrimonio “con una mujer para ‘encontrar la paz’”.
Además, propone un nuevo enfoque basado en la escucha y el diálogo para abordar «cuestiones doctrinales, pastorales y éticas más difíciles» como la de las personas “creyentes homosexuales”.
El documento parte del denominado “principio de pastoralidad”, que subraya que el anuncio cristiano debe tener en cuenta a las personas concretas y su experiencia vital, y propone un cambio de enfoque en el tratamiento de algunas de las cuestiones más delicadas en la vida de la Iglesia.
Un camino abierto, no conclusiones definitivas
El texto no busca ofrecer soluciones definitivas, sino abrir un camino de discernimiento. En lugar de hablar de “cuestiones controvertidas”, propone referirse a ellas como “cuestiones emergentes”, entendidas como experiencias que impulsan a la Iglesia a repensar cómo vivir y transmitir el Evangelio en contextos diversos.
El documento reconoce explícitamente la dificultad de armonizar doctrina y pastoral. Admite que es “difícil conjugar la firmeza en la doctrina con la acogida pastoral” y que las posturas polarizadas generan tanto sufrimiento personal como tensiones dentro de la Iglesia.
Agrega que “las posiciones polarizadas consideradas inconciliables dan lugar […] a profundos sufrimientos” y a conflictos aparentemente insanables entre quienes defienden principios doctrinales innegociables y quienes subrayan la importancia de la comprensión y del amor misericordioso.
En este contexto, el documento plantea un cambio de paradigma y propone un método basado en tres pasos dentro de lo que denomina “conversación en el Espíritu”: escucharse a uno mismo, escuchar la realidad y convocar los distintos saberes.
Se trata de una dinámica de escucha que, según los autores del informe, busca favorecer una Iglesia sinodal en la que el Pueblo de Dios participe activamente en el discernimiento.
El texto también subraya la importancia de prestar atención a quienes viven en las “periferias” existenciales, sociales y culturales, y menciona ejemplos concretos de “cuestiones emergentes”, como el aumento de catecúmenos adultos en algunas Iglesias locales, que obliga a replantear estructuras pastorales.
Además del testimonio de las dos personas homosexuales, el grupo de estudio del Sínodo incluye la experiencia de la no violencia activa -testimoniada por un movimiento de jóvenes serbios que contribuyó a la caída pacífica del presidente Slobodan Milosevic el 5 de octubre de 2000, inspirándose en los cristianos de los orígenes.
Sobre la selección de los obispos
El documento titulado “Criterios teológicos y metodológicos sinodales para el discernimiento compartido de cuestiones doctrinales, pastorales y éticas emergentes” recoge las conclusiones de uno de los diez equipos creados por el Papa Francisco en 2024, al término de la primera sesión del Sínodo de la Sinodalidad. Estos grupos recibieron el encargo de profundizar, desde una perspectiva sinodal, en cuestiones relevantes para la misión de la Iglesia.
En ese marco, el Sínodo publicó también el informe final de otro de los grupos de estudio, el número 7, sobre los criterios de selección de los candidatos a obispo. Entre las cualidades exigidas, según el documento, destacan las “competencias sinodales: capacidad de construir comunión, ejercicio del diálogo, conocimiento profundo de las culturas locales y disponibilidad para integrarse en ellas de manera constructiva”.
El informe solicita, además, que los dicasterios de la Curia Romana revisen sus procedimientos en un sentido más sinodal y propone mecanismos periódicos de evaluación independiente de los procesos de selección.
(Este artículo fue actualizado para incluir las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad y las tendencias homosexuales)
Victoria Cardiel
Victoria Cardiel es periodista especializada en temas de información social y religiosa. Desde el 2013, ha cubierto toda la actualidad del Vaticano para diversos medios, como la agencia de noticias española Europa Press, o el semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega.
