La intelectual y activista cubana Alina Bárbara López Hernández publicó un texto reflexivo en Facebook titulado «¿Hasta el último hombre y la última peseta?», en el que analiza con rigor y dolor la situación de Cuba atrapada entre dos fuerzas que, a su juicio, no priorizan el bienestar del pueblo cubano.

«Esta Isla y su gente se encuentran atrapadas entre un gobierno inepto al que no le importa un comino su pueblo, y un político norteamericano al que no le importa un comino el derecho internacional», escribe López Hernández, en un texto que surge en el contexto de las amenazas de Donald Trump de enviar el portaviones USS Abraham Lincoln a las costas cubanas y de declarar que «tomará Cuba casi inmediatamente» tras concluir operaciones en Irán.

La autora no elude su malestar ante las palabras del presidente estadounidense: «Me molesta escuchar a Donald Trump diciendo que va a tomar a Cuba y hacer lo que quiera con ella, porque para mí, y para muchos compatriotas, Cuba no es solo su mal gobierno, sino muchísimo más».

Pero su crítica más extensa apunta también al régimen.

López Hernández califica las respuestas del gobierno cubano de «lamentables y erráticas», y las enumera: Díaz-Canel afirmó que a los yanquis lo que «le pica» es la decisión de resistir; el canciller Bruno Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba sería «una trampa mortal si el imperialismo estadounidense osara atacarnos»; el vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba se burló del portaviones nuclear; y la Defensa Civil divulgó en televisión una guía familiar con consejos «ante posible escenario de guerra en Cuba».

«Son fronterizos o irresponsables; o ambos», sentencia la intelectual sobre esas reacciones.

López Hernández advierte que la estrategia de confrontación heredada de Fidel Castro, «aunque nunca fue sabia; al día de hoy, es suicida», dado el estado en que se encuentra el país: «Somos una nación en ruinas, llena de personas hambrientas y depauperadas desde mucho antes que Trump y sus portaviones».

Frente a la retórica belicista del régimen, la autora propone una salida concreta e inteligente: que el gobierno anuncie una ley de amnistía general para todos los presos políticos.

«No le ofrezcan la llave de entrada a Trump; quítenle sentido a sus amenazas. Muestren un gesto inteligente que, a la vez, satisfaga las aspiraciones de una ciudadanía que necesita y exige cambios», escribe.

López Hernández señala que esa decisión sería simultáneamente un acto de justicia, una respuesta a las demandas populares y una medida que coincide con puntos planteados por el secretario de Estado Marco Rubio.

Menciona además que el pasado lunes se cumplió un año de la muerte de Zoila Chávez, presa política fallecida en la prisión Manto Negro de Pinar del Río mientras suplicaba ver a su hijo preso, como símbolo de la urgencia de esa amnistía.

La intelectual, que desde marzo de 2023 realiza protestas pacíficas cada día 18 en el Parque de la Libertad de Matanzas exigiendo amnistía y una asamblea constituyente, y que fue detenida en abril mientras intentaba realizar su protesta mensual, dirige al régimen una pregunta que resume su argumento central: «¿O es que ustedes pretenden en realidad llevar a este pueblo hambreado a una guerra destructiva para negociar su salida del poder sin ceder nada, para decir que fueron fieles a un ideal hasta el final cuando saben perfectamente que ese ideal fue traicionado con creces por ustedes mismos?»

El ensayo cierra con una cita de José Martí: «Ni la política ha de ser arte de escarceos, retazos y tráficos, ni es digno de la confianza de su país el que mira más a parecer bien a sus adversarios —por su seguridad y gloria de hombre hábil—, que a intentar y realizar todas las mejoras que crea beneficiosas a su pueblo».

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