El concepto de casa, sentida y entendida más como un territorio emocional, íntimo y contenedor de memorias que como una realidad física, transita cada vez con más presencia y protagonismo dentro de una gran parte de la creación contemporánea.
Este es también en buena medida … el caso de la exposición de Victoria Civera (Sagunto, Valencia, 1955), artista que no necesita demasiada presentación. Es una de las figuras más representativas del arte español de las últimas décadas, con una trayectoria sólida y muy personal plasmada en numerosas exposiciones de ámbito nacional e internacional, y galardonada en 2017 con el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Su mirada artística se nutre de una amplia variedad de medios expresivos, entre otros, pintura, escultura, dibujos, foto, objetos e instalaciones, directamente vinculados a la polisemia de los materiales que emplea, con los que conforma un no menos amplio registro temático que incluye cuestiones como la memoria, la identidad, la introspección, las relaciones humanas, el deseo y el cuerpo, siempre envueltas en una visión propia, en la que el universo femenino ocupa un espacio central, no como mera representación sino más bien como auténtica experiencia.
Carburante psicológico
‘Refugio, estímulo y deseo’, su nueva exposición en Madrid, en Prats Nogueras Blanchard, reúne un conjunto de piezas en su gran mayoría recientes, que ofrecen esa diversidad de medios tan característica de su producción. El mismo título nos da ya algunas pistas de sus intenciones al tratar temas como lo íntimo en relación con el sentido de refugio, el impulso creativo como estímulo, y el deseo –matizado y sutil– como un singular carburante psicológico y corporal.

Detalle del montaje de la muestra de Victoria Civera en Madrid.
(Prats Nogueras Blanchard)
Percibo en estas obras un algo acogedor, muy íntimo, posiblemente relacionado con la escala, con la engañosa fragilidad de los materiales, con cierta economía formal que invita a una contemplación pausada, y que a la vez provoca una suerte de velada inquietud. Por todo ello, no hay un dramatismo explícito, aunque sí una tensión latente, un deseo que no aparece como pulsión sino como una fuerza ambigua y fragmentaria. Continúa asimismo explorando ese universo femenino y emocional que constituye una de las señas de identidad de su trabajo, y que en cierto modo funciona como un mapa afectivo y propositivo.
Dentro de las piezas pictóricas que presenta destacan tres de gran formato de 2026, ‘Privado (Imaginario)’, ‘Genso (ilusión)’ y ‘En el camino de Saja’, en las que combina el acrílico y el óleo con el fieltro y la tela introduciendo elementos figurativos y otros de índole abstracta. Entre las pinturas de menor tamaño me ha interesado especialmente ‘Huida’ (2025), de una extraña belleza. Las obras que configuran la serie ‘Refugio’ se sitúan dentro de un espacio híbrido entre lo escultórico y lo objetual.
Con los materiales empleados –piedra arenisca, fibras, fieltro, algodón, carboncillo, madera, metal, cuero y cristal, entre otros– construye unas formas orgánicas, muy táctiles, que evitan cualquier lectura unívocamente óptica, y que provocan, al mismo tiempo, atracción, deseo, y un cierto desasosiego perceptivo.
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Victoria Civera

‘Refugio, estímulo y deseo’
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Lugar:
Galería Prats Nogueras Blanchard (Madrid) -
Dirección:
C/ Beneficencia, 8 -
Clausura:
Hasta el 24 de julio de 2026 -
Valoración:
****
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Se trata, en definitiva, de un proyecto expositivo que incide en su personal mundo creativo, y que nos propone un relato que no está cerrado sino que por el contrario se abre a distintas miradas de interpretación.
