Con la llegada de la primavera, millones de personas en el mundo vuelven a convivir con estornudos, congestión nasal y picor de ojos. Sin embargo, los especialistas advierten de que la alergia respiratoria estacional no solo afecta a la nariz. La inflamación derivada del polen también puede extenderse a la garganta y los oídos, generando síntomas que muchas veces pasan desapercibidos.

“Muchos pacientes consultan por sensación de presión en los oídos durante la primavera sin relacionarlo con la alergia. Sin embargo, la inflamación de la trompa de Eustaquio es una consecuencia relativamente frecuente de los procesos alérgicos”, explica Serafín Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), en declaraciones recogidas por EFE.

El moqueo líquido es uno de los síntomas de la alergia estacionalEl moqueo líquido es uno de los síntomas de la alergia estacionalGetty Images

La rinitis alérgica afecta actualmente a entre el 20% y el 30% de la población en España y Europa, convirtiéndose en una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes. Y este año, además, los expertos prevén una primavera especialmente intensa para los alérgicos.

Una primavera más agresiva para los alérgicos

Las lluvias acumuladas durante los últimos meses y el comportamiento climático de este invierno han disparado las previsiones de polen. De hecho, la Red Aerobiológica de Catalunya ya ha advertido de niveles especialmente altos esta temporada. 

“La primavera se prevé intensa porque las lluvias han favorecido que árboles, plantas y arbustos estén preparados para liberar grandes cantidades de polen”, explicaba recientemente la alergóloga Paula Ribó en declaraciones a La Vanguardia.

¿Cuáles son los síntomas clásicos de la alergia estacional?

Los síntomas clásicos son bien conocidos: moqueo líquido, congestión nasal, estornudos y picor ocular. Sin embargo, los otorrinos recuerdan que la alergia es un proceso inflamatorio global que afecta a toda la mucosa respiratoria. “La alergia no solo produce síntomas nasales, también puede generar molestias en la garganta, alteraciones en la voz o sensación de oído taponado”, señala Sánchez.

Esto ocurre porque la inflamación puede alcanzar la trompa de Eustaquio, el conducto que comunica el oído medio con la nariz y que se encarga de equilibrar la presión. Cuando se inflama, aparecen síntomas como presión auditiva, sensación de oído cerrado o incluso episodios de otitis serosa.

Alergia y resfriado: cómo diferenciarlos

Otro de los efectos habituales es el llamado goteo retronasal: la mucosidad desciende desde la nariz hacia la garganta, provocando irritación persistente, carraspeo frecuente y tos crónica. En profesionales que utilizan mucho la voz —como profesores, cantantes o comunicadores— estos síntomas pueden llegar a afectar al rendimiento diario.

Además, muchos pacientes siguen confundiendo alergia y resfriado. Paula Ribó recuerda que la clave principal está en la fiebre: “La alergia nunca provoca fiebre”. Aunque puede causar cansancio o malestar por la dificultad para respirar y descansar bien, los síntomas son distintos a los de una infección viral.

Los especialistas también alertan de que la contaminación y el cambio climático están modificando los patrones de polinización, alargando las temporadas alérgicas y aumentando la concentración de polen en el ambiente.

Por ello, recomiendan acudir al especialista cuando la congestión dura semanas, aparece pérdida de olfato, molestias en los oídos o una tos duradera. “Un diagnóstico adecuado permite diferenciar la rinitis alérgica de otros procesos respiratorios y establecer tratamientos eficaces”, apunta Sánchez.

Entre las opciones terapéuticas destacan antihistamínicos, sprays nasales e inmunoterapia. Las conocidas “vacunas de la alergia” han evolucionado notablemente en los últimos años y, según los expertos, son actualmente más seguras. Su objetivo no es solo aliviar síntomas, sino modificar el curso natural de la enfermedad y prevenir complicaciones futuras.