Hay torneos que entregan premios, prestigio o puntos para un ranking. Y hay otros que terminan moldeando vidas. Para César Monasterio, el Abierto del Norte pertenece claramente al segundo grupo. Porque mucho antes de convertirse en uno de los golfistas argentinos más reconocidos de las últimas décadas, mucho antes de competir en Europa o ganar títulos internacionales, fue un chico tucumano que caminaba como caddie por Alpa Sumaj soñando con parecerse a los profesionales que llegaban a la provincia. Hoy, a los 62 años y convertido en uno de los grandes referentes de la edición 59° del certamen, Monasterio todavía mantiene intacta una ilusión: ganar por primera vez el torneo que lo hizo enamorarse del golf.