Dánae Pérez Perdomo

07/05/2026

Actualizado a las 13:27h.

El personal de las escuelas infantiles no da avío. «Hay que tener un ojo para cada lado», resumió la educadora infantil Carla García Ramírez. Asegura que la situación es especialmente crítica en la hora del patio. «Pasa cualquier cosa, un niño se hace caca, el otro está mordiendo, otro tiene una caída… De repente te ves consolando a un niño mientras tienes a 12 más correteando. No has terminado y tienes que ponerte a lavar manos para comer. La realidad es que estamos solas», lamentó.

El testimonio de Carla refleja el sentir generalizado del colectivo, que este jueves ha ido a la huelga en toda España para exigir mejoras laborales. Sus reclamaciones pasan por la bajada de ratios, sueldos dignos, parejas educativas en las aulas y personal especializado para la atención de escolares con necesidades especiales.

Diferentes momentos de la concentración. Abajo, a la derecha, Carla García (i) y Verónica Rijo..

(Cober)

En Gran Canaria, la marea amarilla se concentró a las 9.00 horas de hoy frente a la Delegación del Gobierno y durante la tarde continuarán las movilizaciones en la Plaza de España, cuando se esperan a más personas. «Muchas compañeras faltaron por la mañana porque tuvieron que cubrir los servicios mínimos o por miedo a represalias», aclararon las manifestantes.

Una de las principales demandas del colectivo es la reducción de ratios en las escuelas infantiles, centros donde se imparte el primer ciclo de Educación Infantil. «Europa tiene dictaminadas ratios de cuatro niños por cada trabajador en la etapa de 0 a 1 año, de seis niños en la de 1 a 2 y de ocho en la de 2 a 3. En España las duplicamos», ejemplificó Mayte Domínguez Nieves, responsable del sector de enseñanza privada y servicios socioeducativos de CC OO en Gran Canaria.

«Estas compañeras no son un servicio asistencial, son la base de la enseñanza en todo el Estado. Queremos que sus condiciones laborales sean extactamente iguales que la de las compañeras de los otros niveles, que se les roconozca su profesionalidad y, por supuesto, una bajada de ratios», agregó.

Además, las educadoras infantiles que se encargan de la enseñanza en estos centros, que son en su mayoría mujeres, cobran el salario mínimo interprofesional (SMI), esto es aproximadamente un 50% menos que las maestras o maestros.

«Nosotras reivindicamos que se nos considere personal docente. No pedimos un salario mayor, sino digno. Tenemos en nuestras manos lo más importante de cada familia de Canarias y no se nos está valorando esa responsabilidad», enfatizó Verónica Acosta, educadora infantil y portavoz de la Plataforma 03 Canarias.

«Risas en el aula, sí; salarios de risa, no», resumía una de las pancartas enarboladas por los manifestantes. «Para educar necesitamos buenas condiciones», «dignidad 0-3 años, más salarios, menos ratios», rezaban otras.

La portavoz subrayó que la Lomloe, la Ley Orgánica de Educación, «respalda» a este colectivo, ya que contempla que «el 0 a 3 es educación, pero los gobiernos «no están respondiendo de esa manera».

También tuvo unas palabas para sus «compañeras de Madrid», que llevan en huelga indefinida desde hace exactamente un mes. No obstante, asegura que ni el Ministerio de Educación ni el Gobierno de Canarias han dado pasos hacia adelante para revertir esta situación.

Las profesionales afectadas ascienden a 60.000 en todo el país, que atienden a más de 400.000 escolares.

En busca de la calidad de vida

Las escuelas infantiles que se están movilizando en Canarias pertenecen a la Consejería de Bienestar Social, a los ayuntamientos, al Ministerio de Defensa y al ámbito privado, según aclaró Acosta.

Queda al margen el personal que depende de la Consejería de Educación e imparte la docencia en las aulas de 0 a 3 años habilitadas en los colegios. Precisamente, el colectivo denuncia cierto agravio comparativo con estos profesionales, que se rigen por otra normativa.

Lo cierto es que en las aulas de Educación deben convivir, por ley, tres figuras profesionales en el mismo espacio: la del maestro o maestra, educador o educadora infantil y auxiliar educativo.

«Tenemos compañeras que dependen de la Consejería de Educación, que nos dicen: ‘No saben lo mal que lo están pasando. Esto es calidad de vida’», indica Carla García, que también es miembro de la Plataforma 03 Canarias.

El colectivo lleva en huelga indefinida en Madrid desde hace ya un mes

En este sentido, la marea amarilla pide que se instaure la pareja educativa en las escuelas infantiles, debido a que «no llegan a todo». «Yo estoy ahora mismo en la etapa de 1 a 2 años con 12 niños», apunta Carla. Su colega Verónica Rijo Ramírez está a cargo de 18 en la 2 a 3 años.

Lo peor que llevan, aseguran, es el corre-corre y las situaciones a las que se enfrentan en no pocas ocasiones: «No podemos compaginar la atención a los menores con la programación y gestión de actividades, por ejemplo, ese trabajo nos lo llevamos a casa», expone Carla.

Las educadoras coinciden en que la situación se agrava cuando hay un escolar con necesidades especiales en el aula, motivo por el que el colectivo exige especialistas de apoyo.