El contagio de una azafata de la aerolínea KLM que ni siquiera compartió vuelo con afectados por el hantavirus ha disparado todas las alarmas sobre … el alcance del brote que comenzó en el crucero MV Hondius. Hasta el momento, las autoridades sanitarias internacionales han confirmado el contagio de nueve personas, tres de las cuales han fallecido, pero los gobiernos nacionales y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tratan de localizar a todos los pasajeros de la embarcación, con el foco puesto en los 30 que desembarcaron en la isla de Santa Elena el 24 de abril y que supuestamente no volvieron a subir al crucero y regresaron a sus países por su cuenta.
Una azafata de KLM, de 29 años y nacionalidad neerlandesa, fue ingresada en un hospital de Ámsterdam tras presentar posibles síntomas de hantavirus, según informó ayer el Ministerio de Sanidad neerlandés. Esta trabajadora había estado en contacto con la mujer de 69 años que falleció el 27 de abril en Johannesburgo por hantavirus, la paciente uno, a su vez esposa del neerlandés de 70 años que murió en el barco el 11 de abril (el supuesto paciente cero) tras haber sido evacuada del barco.
La contagiada «estuvo brevemente a bordo de una aeronave de KLM en Johannesburgo el 25 de abril de 2026» porque intentaba montarse en un avión en dirección a Países Bajos, pero los trabajadores de la aerolínea le impidieron coger el vuelo debido a su estado de salud, según relató la compañía aérea. La mujer, gravemente enferma, falleció el día 27 en la ciudad sudafricana, sin haber podido subir al avión de regreso a su país y sin finalizar los trámites para repatriar el cadáver de su marido. Desde esta ciudad, el mismo día 25, partió el avión con destino a Ámsterdam el que viajaba la azafata ahora contagiada.
Este caso ha puesto en alerta a los países, que buscan encontrar y en su caso, aislar, a los pasajeros del barco para evitar que propaguen la enfermedad fuera de los contornos del crucero. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Países Bajos detalló este jueves que un total de 30 pasajeros, y no 23, como se notificó en un primer momento, desembarcaron en la isla de Santa Elena, donde el barco hizo una escala en su ruta hacia Cabo Verde. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está tratando contrarreloj de encontrar a este grupo de viajeros y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos apuntaron que estaban siguiendo de cerca la situación de los viajeros estadounidenses, aunque subrayaron en un comunicado que ahora mismo, el riesgo para la población estadounidense era extremadamente bajo. En la misma línea, la Comisión Europea aseguró este jueves que el riesgo para los ciudadanos europeos es «bajo».
La vía principal de contagio es el contacto directo, a través de la nariz, la boca o los ojos, con excrementos, orina o saliva de roedores silvestres o respirar aire contaminado por vapores de estas secreciones. Para un contagio entre personas, el contacto debe ser muy estrecho. La única variante que se puede transmitir de persona a persona es la cepa Andes, la que ha aparecido en el barco.
Tercer pasajero
Hasta el momento, tres pasajeros han sido evacuados del crucero. El tercero, que llegó este jueves al aeropuerto Schipol de Ámsterdam, donde le estaban esperando varias ambulancias, viajó en el segundo avión medicalizado que salió el miércoles de Cabo Verde y que tuvo que realizar una parada en Gran Canaria para solucionar un fallo en el soporte médico.
Los otros dos pasajeros que habían sido evacuados del crucero arribaron el miércoles a Países Bajos en un primer vuelo medicalizado y ya han sido hospitalizados, uno en el centro Médico Universitario de Leiden (Países Bajos) y el otro, de nacionalidad alemana, en el hospital UKD Düsseldorf (Alemania).
Además, un pasajero suizo que se bajó en Santa Elena antes de que se conociera la existencia del brote y viajó por sus propios medios a Zúrich, donde se presentó en un hospital cuando comenzó a encontrarse mal. Y el último afectado fue evacuado el 27 de abril desde la isla de Ascensión, donde desembarcó después de mostrar síntomas graves dentro del crucero, y fue llevado en avión en Johannesburgo, donde permanece en la UCI. No se sabe si dentro del barco alguna persona está contagiada de hantavirus, teniendo en cuenta, además, que los síntomas aparecen entre una y seis semanas después del contagia. Sí permanece en el crucero el cadáver de la tercera víctima, una alemana que murió el 2 de mayo.
