Mientras el nombre de su padre se ha convertido en el sinónimo de la lucha contra el régimen iraní, la princesa Farah Pahlavi ha preferido que sea su expediente académico el que hable por ella. La hija menor del príncipe heredero, Reza Pahlavi, se ha convertido esta semana en el centro de todas las miradas tras graduarse con honores en la Universidad de Michigan, consolidando a las mujeres de la familia imperial iraní como un referente de preparación y éxito profesional en el exilio.

A sus 22 años, Farah ha obtenido su licenciatura en Comunicación y Estudios de Medios, siguiendo los pasos de sus hermanas mayores, las princesas Noor e Iman. Sin embargo, su graduación no ha sido un trámite más. La joven, que fue bautizada en honor a su abuela, la icónica emperatriz Farah Diba. Entre los asistentes destacó la presencia de su tía, la princesa Farahnaz, cuya reaparición ha sido recibida con gran sorpresa debido a su habitual retiro de la vida mediática.

Farah Pahlavi junto a su madre. (Redes)

Lejos de vivir de las rentas de un pasado imperial, la pequeña de las Pahlavi ya ha dado sus primeros pasos en el mercado laboral estadounidense. Tras hacer prácticas en redacciones de revistas y agencias de marketing digital como ICR, la princesa ha conseguido su primer contrato profesional apenas unos días después de recoger su diploma.

Una trayectoria que la sitúa, junto a sus hermanas en Nueva York, como parte de esa juventud iraní que triunfa fuera de sus fronteras mientras su país atraviesa uno de sus momentos más críticos.

Pero en la casa de los Pahlavi, la alegría nunca es completa. La princesa heredera Yasmine, madre de la graduada, ha felicitado a su hija añadiendo dosis de realidad política que ha dado la vuelta al mundo. En un comunicado conjunto con la emperatriz viuda, Yasmine ha confesado que, mientras veía a su hija triunfar, su corazón «se llenaba de preocupación» por los jóvenes que en Irán no tienen la misma oportunidad.

Con la reciente muerte del ayatolá Khamenei, el papel de Reza Pahlavi ha pasado de ser el de un monarca en el exilio al de un posible gestor de la transición democrática. Aunque el príncipe ha reiterado que no busca imponer el retorno de la monarquía, el brillante currículum de sus hijas y la estabilidad de su familia funcionan como la mejor carta de presentación para los iraníes.

Mientras el nombre de su padre se ha convertido en el sinónimo de la lucha contra el régimen iraní, la princesa Farah Pahlavi ha preferido que sea su expediente académico el que hable por ella. La hija menor del príncipe heredero, Reza Pahlavi, se ha convertido esta semana en el centro de todas las miradas tras graduarse con honores en la Universidad de Michigan, consolidando a las mujeres de la familia imperial iraní como un referente de preparación y éxito profesional en el exilio.