Hangares, barracones, depósitos de combustible, aviones, radares, sistemas de comunicaciones y equipos de defensa aérea. Eso es lo que queda, en mayor o menor medida, de las 15 bases militares de EEUU en Oriente Medio tras los ataques iraníes. Sin embargo, el Gobierno estadounidense no lo ha contado así (o no del todo) hasta que el Washington Post publicó un análisis propio de las imágenes satelitales que contradice la versión oficial.

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, siete militares estadounidenses han muerto en ataques a instalaciones en la región —seis en Kuwait y uno en Arabia Saudí— y más de 400 han resultado heridos hasta finales de abril, según el propio Pentágono. Al menos 12 de esos heridos fueron clasificados como graves por oficiales militares.

Más allá de las pérdidas humanas, el análisis del Post ha identificado 217 estructuras y 11 piezas de equipamiento dañadas o destruidas en 15 bases militares, una cifra muy superior a lo reconocido oficialmente por Washington. Más de la mitad del daño documentado se concentra en la sede de la V Flota de la Marina en Bahréin y en las tres bases de Kuwait: Ali al-Salem, Camp Arifjan y Camp Buehring.

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El Mando Central de EEUU no ha querido hacer comentarios sobre esta noticia. Un portavoz militar negó que los daños fueran extensos o provocados por fallos propios, señalando que las evaluaciones de destrucción son complejas, pero no ofreció datos concretos. Los líderes militares, dijo al medio estadounidense, podrán proporcionar mayor contexto una vez que el conflicto concluya.

Un apagón de imágenes

Obtener imágenes satelitales de Oriente Medio es hoy extraordinariamente complicado. Dos de los mayores proveedores comerciales, Vantor y Planet, han accedido a peticiones del Gobierno de EEUU —su mayor cliente— para limitar, retrasar o retener indefinidamente la publicación de imágenes de la región durante el conflicto. Las restricciones entraron en vigor menos de dos semanas después del inicio de la guerra.

Sin embargo, las agencias de noticias iraníes afines al Estado han publicado desde el principio imágenes de alta resolución en sus redes sociales que documentan los daños en bases estadounidenses. El Post ha revisado más de 100 de esas imágenes y ha verificado la autenticidad de 109 comparándolas con imágenes de menor resolución del sistema europeo Copernicus y con las disponibles de Planet anteriores al bloqueo. Ninguna imagen iraní resultó haber sido manipulada.

Fotos de los medios iraníes (arriba) y las imagenes verificadas por el Post (abajo).

Los expertos consultados por el Post coinciden en que los datos apuntan a una capacidad de ataque iraní que el ejército estadounidense habría subestimado. «Los ataques iraníes fueron precisos. No hay cráteres aleatorios que indiquen fallos», afirmó Mark Cancian, asesor sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y coronel retirado de la Marina, quien revisó las imágenes a petición del medio estadounidense.

De izquierda a derecha, desde arriba: Base Naval de Bahrein, Base Aérea de Isa, Base Aérea de Riffa, Aeropuerto Internacional de Erbil, Base Aérea de Harir, Base Aérea de Ali al-Salem, Campamento Arifjan, Campamento Buehring, Puerto de Shuaiba, Base A

William Goodhind, investigador del proyecto de investigación de acceso abierto Contested Ground, fue aun más específico explicando los objetivos iraníes. «Los iraníes han atacado deliberadamente edificios de alojamiento en múltiples bases con la intención de causar bajas masivas. No solo están bajo fuego los equipos, el almacenamiento de combustible y la infraestructura de las bases aéreas, sino también objetivos blandos como gimnasios, comedores y alojamientos», aseguró.

Una defensa cara y desbordada

Según un informe del CSIS, entre el 28 de febrero y el 8 de abril el ejército utilizó al menos 190 interceptores THAAD y 1.060 interceptores Patriot, lo que representa el 53% y el 43% de sus inventarios de antes de la guerra, respectivamente.

Justin Bronk, investigador sénior de poder aéreo y tecnología en el Royal United Services Institute de Londres, reconoce que las defensas aéreas de EEUU y sus aliados hicieron «un trabajo impresionante interceptando ataques», pero «a un coste enorme en términos de misiles interceptores superficie-aire y aire-aire».

Por su parte, Kelly Grieco, investigadora del Stimson Center, apunta a otro factor importante. La estrategia de destruir rápidamente las capacidades de misiles y drones iraníes, asegura, subestimó «la profundidad de la inteligencia de objetivos preposicionada de Irán sobre la infraestructura fija estadounidense».

Los drones siguen siendo letales

Más allá de los misiles, los expertos señalan que EEUU no se adaptó suficientemente al uso de drones de ataque unidireccional, algo que ya debería haber aprendido observando la guerra en Ucrania. El centro de operaciones tácticas en Kuwait, donde murieron seis militares estadounidenses a causa de un ataque con dron iraní a principios de marzo, ofrecía escasa protección aérea o camuflaje. El avión de mando y control E-3 Sentry en la base aérea de Prince Sultan, en Arabia Saudí, fue destruido cuando los iraníes se dieron cuenta de que lo aparcaban repetidamente en el mismo lugar sobre una pista de rodaje sin protección.

Un funcionario estadounidense confirmó al Post que los daños en la sede de la Actividad de Apoyo Naval son extensos y que el cuartel general se ha trasladado a la base aérea de MacDill en Tampa, Florida. Es improbable que las tropas, contratistas o empleados civiles regresen a la base «en un futuro cercano», añadió el mismo funcionario. Dos funcionarios más señalaron que las fuerzas estadounidenses podrían no volver nunca a las bases regionales en grandes números, aunque no se ha tomado ninguna decisión definitiva.

«Hemos pasado de una era del sigilo a una en la que todo el espacio de batalla es translúcido y cada vez más transparente. Parece que deberíamos estar a la ofensiva, pero definitivamente estamos jugando a la defensiva alrededor de estas bases», sentencia Maximilian Bremer, investigador del Stimson Center y oficial retirado de la Fuerza Aérea.

Hangares, barracones, depósitos de combustible, aviones, radares, sistemas de comunicaciones y equipos de defensa aérea. Eso es lo que queda, en mayor o menor medida, de las 15 bases militares de EEUU en Oriente Medio tras los ataques iraníes. Sin embargo, el Gobierno estadounidense no lo ha contado así (o no del todo) hasta que el Washington Post publicó un análisis propio de las imágenes satelitales que contradice la versión oficial.