Efe

Las Palmas de Gran Canaria

07/05/2026 a las 19:31h.

Pequeño, de pelaje café claro, ojos grandes y una larga cola que puede duplicar el tamaño de su cuerpo. El ‘Oligoryzomys longicaudatus’, conocido popularmente como ratón colilargo, se ha convertido en el centro de atención internacional tras ser identificado como el principal transmisor de la cepa Andes del hantavirus, la variante vinculada al brote registrado en el crucero MV Hondius.

Este roedor silvestre habita principalmente en Chile y el sur de Argentina y es considerado el reservorio natural de la cepa Andes, la única variante conocida del hantavirus con capacidad de transmisión entre personas.

El académico de la Universidad de Chile y experto en zoonosis, André Rubio, lleva años estudiando esta especie. Según explica, se trata de un roedor nativo protegido por su papel ecológico en los ecosistemas del Cono Sur.

«Dispersa semillas y sirve de alimento para otros animales», señala Rubio, quien detalla que el colilargo vive especialmente en bosques templados, zonas de maleza y áreas cercanas a fuentes de agua.

El animal pesa menos de 30 gramos y se caracteriza por sus patas traseras alargadas, que le permiten desplazarse dando saltos, un comportamiento similar al de la rata canguro norteamericana. Su presencia se extiende desde el desierto de Atacama hasta el extremo austral de Chile.

Los estudios realizados en Chile y Argentina indican que entre el 5 % y el 10 % de estos roedores portan el virus, aunque el porcentaje puede aumentar durante episodios de «ratadas», fenómenos de proliferación masiva de ejemplares.

La transmisión a humanos se produce principalmente por inhalación de partículas virales presentes en la orina, saliva y heces de animales infectados. Las complicaciones más graves pueden derivar en insuficiencia cardiorrespiratoria.

5-10%

El porcentaje de roedores que portan el virus

Los estudios realizados en Chile y Argentina indican que entre el 5 % y el 10 % de estos roedores portan el virus, aunque el porcentaje puede aumentar durante episodios de «ratadas», fenómenos de proliferación masiva de ejemplares

La Organización Mundial de la Salud maneja como principal hipótesis que las dos primeras personas afectadas a bordo del Hondius —un matrimonio holandés que viajó durante meses por la Patagonia antes de embarcar— contrajeron el virus en tierra firme.

Aunque Argentina continúa investigando el posible lugar del contagio, Chile descartó este jueves que la infección se produjera en su territorio al considerar que las fechas de entrada de los turistas no coincidían con el periodo de incubación del virus.

Rubio llama a la calma y recalca que el brote registrado en el crucero responde a unas circunstancias muy concretas. «Es un virus que dura poco tiempo en ambientes abiertos», explica el investigador, quien añade que los colilargos, a diferencia de las ratas urbanas, rara vez entran en viviendas.

El experto sí advierte, no obstante, de que la creciente intervención humana en ecosistemas naturales aumenta el riesgo de exposición a zoonosis. Por ello recomienda extremar precauciones en zonas rurales, ventilar cabañas y almacenes cerrados y evitar el contacto con restos de roedores.