La cuenta atrás del Giro de Italia ya va en serio. Este jueves, la carrera ya tenía la vista clavada en la Grande Partenza de Bulgaria, con solo un día por delante para que se abra la primera puerta de la edición. La etapa inaugural será una jornada en ruta y llana de 147 kilómetros entre Nesebar y Burgas. Terreno de velocistas, de nervios recién estrenados y de una primera pregunta flotando sobre el pelotón: quién se vestirá con el primer maillot rosa.

El recorrido no presenta grandes trampas sobre el papel y empuja a pensar en una llegada rápida. El Giro arranca con el foco puesto en los sprinters, en esa tensión tan propia de los primeros días, cuando todos quieren rodar delante, nadie quiere regalar tiempo y el pelotón todavía avanza con las piernas frescas y la cabeza llena de cuentas.

Lotto-Intermarché recupera a De Lie

La noticia de la víspera estuvo en el Lotto-Intermarché. El miércoles, solo cinco corredores acudieron a la presentación del equipo. Este jueves, el bloque del Giro volvió a aparecer con todos sus integrantes. Los ocho hombres salieron a entrenar en Bulgaria para calentar las piernas antes del estreno, una señal de que Arnaud De Lie se encuentra mejor después de perderse tanto el entrenamiento grupal como la presentación por una indisposición.

De Lie, que probablemente no termine la carrera, empezó a sentirse algo indispuesto hace dos días, durante el viaje. El equipo arrastraba el susto de un brote presuntamente causado por estiércol de vaca en la Clásica Famenne Ardenne, que ya había enfermado a numerosos ciclistas, entre ellos Milan Menten. Menten viajó ayer a Bulgaria, igual que Joshua Giddings, sustituto de Liam Slock, que también estaba enfermo.