En breve comenzará el Giro de Italia con casi 200 corredores y, mientras que las estrellas suelen llevarse toda la atención, la realidad es que detrás de cada uno de los participantes hay una historia interesante. Por ejemplo, la del neerlandés Timo de Jong, miembro del Picnic que atraviesa su primera temporada complete en el World Tour con 27 años y tras varias campañas como Continental buscando un contrato.

Velocista él, compitió para el Volker Wessels entre 2020 y 2025 y su momento llegó cuando venció a Chritophe Laporte y Lukas Kubis en la etapa final del Tour de Holanda. “Fue muy importante ganar allí, nunca sabes cómo van a suceder las cosas pero creo que era uno de los momentos más difíciles para subir a profesionales por la fusión entre Lotto e Intermarché y la desaparición de Arkéa. Muchos corredores estaban en el mercado y saltar a profesionales en ese contexto quizás dice algo”, contó.

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Timo todavía no puede creer el sueño que le toca vivir. “Aún me tengo que pellizcar. Desde diciembre en realidad, cuando me dijeron que haría las clásicas. Ahí entendí que era real, lo que había buscado por años”, reconoció el neerlandés de 1.91 m y 72 kg.

Luego de años destacando entre los continentales de su país, recibió el llamado de Picnic y ahora está en el Giro de Italia. “Quiero mostrarme ante los mejores, claro”, proclamó. “Este año es totalmente diferente, ya no debo tener un trabajo además del ciclismo. Puedo entrenar más específicamente. Pero se espera más de mí y eso es presión”, analizó.

Dejó de trabajar, entrena más y le exigen resultados

Algo que De Jong notó enseguida es como todos los miembros del pelotón World Tour vuelan. “En las carreras de esa categoría todos van dos velocidades por encima. Cada uno de los que corren pueden rodar a ese nivel y es una diferencia enorme”, explicó.

El incremento en el ritmo y las metodologías de entrenamiento lo han hecho crecer. “Noté que subí mi nivel y me volví más fuerte”, evaluó Timo, que también tuvo algunos percances. “Me caí en Denain y una lesión de muñeca acabó con mi primavera, me perdí las clásicas. Cancelaron mi calendario y me pusieron nuevos retos como ir a Turquía”. Allí se ganó la plaza para la Corsa Rosa, trabajando para Casper Van Uden.

De hecho, su éxito estará muy ligado al del sprinter de la formación. “En Turquía verificamos que mi muñeca aguantaba y que nuestro tren funcionaba para Casper. Estaré en el Giro y quizás en la Vuelta. Mi rol es asegurarme que Casper y Flynn estén bien ubicados en el último kilómetro, haremos eso con Tim Naberman”, descubrió para Wielerflits.

“Empezar el Giro es un sueño, me perdí las clásicas, pero esto me pone la piel de gallina”, soltó el emocionado ciclista, que dejó un mensaje para otros que estén en su situación en medio de la actual tendencia que beneficia a los jóvenes. “Hoy en día se pasa a profesionales con 18 años, pero yo puedo probar que también se logra siendo mayor y habiendo aprendido a lidiar con menos recursos”.

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