Se acabó. El ciclo ganador del Unicaja murió en Badalona, donde comenzó hace ahora tres años. Aquella Copa del Rey de 2023 abrió un periodo … esplendoroso, que ahora termina. Lo hace porque el proyecto exitoso que se construyó no da más de sí. Lo intentó el equipo malagueño en la que ha sido su competición fetiche estos años, la Champions. Era el bicampeón y estaba obligado a ello, en parte porque la ocasión era inmejorable para enganchar otro título. Pero ya no puede. Con su fichaje estrella, Duarte, en la grada por decisión técnica, y con un baloncesto muy limitado, peleó hasta donde le llegaron las fuerzas y el baloncesto en una temporada repleta de contratiempos dentro y fuera del vestuario. La eliminación en semifinales de la Champions ante el AEK adelanta una nueva reconstrucción, pero ojo porque queda un mes de competición en los que el equipo y el club se juegan mucho en la Liga. Con el juego que el Unicaja está haciendo en los últimos dos meses, debe andarse con cuidado si quiere jugar los ‘play-off’ de la Liga ACB. Ahí debe centrarse ahora porque la Champions ya es historia, aunque antes tendrá que jugar este sábado ese feo partido por el tercer puesto contra el Tenerife (17.00 horas)

Para el Unicaja era fundamental comenzar metido en el partido para ahuyentar los fantasmas que rondan las cabezas de sus jugadores en las últimas semanas. Perry estuvo activo y Kravish leyó bien el juego para lograr un par de canastas rápidas frente a un AEK que salió con un 0-5. Sin embargo, el hecho de no poder correr fue penalizando poco a poco al equipo cajista, porque cada ataque en estático era un suplicio con malos lanzamientos y perdiendo los duelos individuales. El que sí dominaba el rebote era el equipo griego, que a los ocho minutos doblaba en el marcador al malagueño (7-14). Por suerte, el partido era espeso y Bartley, el mejor anotador del AEK, estuvo tan bien defendido por Audige como nervioso. El caso es que el Unicaja sólo anotó cuatro canasta en el primer cuarto (9-14).

El Unicaja había repetido varios sistemas clásicos de su juego, pero no los culminó por la falta de eficacia que le hacía ir por detrás en el marcador. Tuvo paciencia e insistió hasta acertar. Primero con un triple de Webb desde la esquina y luego con una continuación de Kravish (14-17, min. 12).

Fue en ese momento cuando se vio la diferencia de calidad entre los dos equipos, al menos a esta altura del partido. Mientras en el Unicaja era Audige el que se jugaba, mal, los lanzamientos, en el bando griego James Nunnally manejaba el ritmo de cada ataque hasta encontrar la canasta. El veterano estadounidense, junto a Lekavicius, propiciaron la primera escapada seria del AEK, que a los 18 minutos ganaba ya 16-33. El parcial de 2-16 lo culminó Bartley, ahora más tranquilo, con dos triples que fueron dos puñaladas en el costado de un Unicaja bloqueado sin poder correr. La imagen conjunto cajista era la que se ha visto en los dos últimos meses, la de un equipo sin un jugador capaz de generarse sus canastas o crear ventajas para los compañeros. Quizá los dos que podían hacerlo, Djedovic y Duarte, estaban fuera de la convocatoria por lesión. Después de 20 minutos de partido, el Unicaja había anotado ¡21 puntos! y perdía de 16 al descanso (21-37).

Los de Ibon Navarro necesitaban un cambio radical, principalmente de actitud, porque con lo de la primera parte no le valía de nada. Las primeras acciones de la segunda mitad evidenciaron que algo había cambiado. Ese arreón de carácter lo pusieron Sulejmanovic y Kalinoski para enlacer un parcial de 6-0 que reactivó al resto de sus compañeros. El ritmo del partido se aceleró y ahora el Unicaja era capaz de responder a las canastas de un rival al que cada vez le costaba más anotar, pese a que Bartley lo mantenía por delante (36-44, min. 25). Sin embargo, el ímpetu que tuvo el Unicaja para reactivar el partido, encontró respuesta en la pausa de su rival para rebajar el ritmo de cada ataque. Con Nunnally y Lekavicius amasando el balón, el AEK recuperó otra vez el mando del encuentro imponiendo su consistencia física para cerrar el tercer cuarto con una amplia ventaja (43-46).

Unicaja | 65
AEK B.C. | 78  

ESTADISTICAS DEL PARTIDOUnicaja | 65 AEK B.C. | 78

Quedaba un mundo por delante, pero el AEK confirmó su mejor mentalidad y actitud para el partido. Un triple de Lekavicius y una rápida acción de Brown dejaron los primeros síntomas preocupantes en el Unicaja. Los jugadores se miraban unos a otros y entonces llegó el desconcierto. El equipo malagueño perdió el orden con acciones individuales que favorecían el conjunto griego que lo aprovechó a la perfección para ampliar su renta. A cinco minutos para el final ganaba de 18 puntos (50-68) y tenía perfectamente controlado al que todavía era el campeón de la Champions, aunque por poco tiempo. Hizo una última intentona el Unicaja con una defensa zonal que generó algunas dudas en las filas griegas, pero aquí también tuvo pausa el AEK y de nuevo Nunnally fue el hombre que supo qué hacer en cada momento para cerrar el partido.