La Gala MET, también conocida como los ‘Oscar de la moda’ jamás defrauda ni en materia de estilo ni, desde luego, en lo que se refiere al drama, siendo más comentada por todo lo que ocurre a su alrededor que por el evento en sí. Este año, el escándalo vino de la mano de Jeff Bezos y Lauren Sánchez, que en esta edición fueron copresidentes honorarios tras aportar 10 millones de dólares en patrocinio, tiñendo la noche de una controversia que trascendía los confines habituales de la moda.
La institución de 150 años, templo de la creatividad y la experimentación visual, parecía tambalearse bajo el peso de una nueva era de corporativismo, algo que reflejó my bien Sarah Paulson con su look. El aire estaba cargado. Los paparazzi esperaban. Y entonces llegó ella.
Cuatro años atrás, en 2022, Kim Kardashian se puso el histórico vestido de Marilyn Monroe, el mismo que la actriz llevaba cuando cantó Happy Birthday al presidente Kennedy en 1962. Lo que comenzó como un tributo a esta gran leyenda se convirtió en la comidilla de cualquier círculo, ya que, cuando devolvió la histórica prenda, estaba dañada. El debate trascendió la moda: tocaba cuestiones de preservación cultural, responsabilidad y límites éticos en la industria.
Kim Kardashian (casi) rompe otra vez su look de la Gala MET
Sin embargo, lo que no esperábamos es que en esta edición volviera a ocurrir lo mismo, y con la misma culpable. En un vídeo que ha subido Vogue (que es la publicación oficial que documenta y narra cada momento de la noche), nos muestra que la historia está condenada a repetirse, rompiendo —más bien, casi— su estilismo de la noche.
Este año, Kim se decantó por un atrevido diseño del artista Allen Jones y Whitaker Malem, que diseñaron un estilismo formado por una escultura hecha en fibra de vidrio con un molde que Jones creó a finales de 1960. A diferencia de lo que podríamos pensar, la Kardashian no quería que fuera su propio cuerpo, sino «algo original». Y vaya si lo fue.
Pero en el vídeo que ha mostrado la revista, vemos uno de los momentos más tensos. De repente se oye un sonido seco y fuerte, a lo que Kim responde alarmada: «¿Lo he roto? Es que me he chocado contra eso muy fuerte. Si lo he roto o hecho una muesca…».
Por suerte, a la escultura no le pasó nada y Kim Kardashian pudo dejar a todos con la boca abierta una vez más con su aparición en la Gala MET. Sin embargo, cuatro años después del drama con el vestido de Marilyn Monroe, la empresaria volvió a estar al borde del mismo desastre. Una obra de los años 60, un roce peligroso, milímetros de diferencia entre la moda y la catástrofe. Esta vez no pasó nada pero esta es la prueba de que todavía no ha aprendido de sus grandes errores.