Lo ocurrido ayer en el WTA 1000 de Roma apunta a que pronto habrá un nuevo nombre llamado a resonar con fuerza en el circuito femenino. Con solo 18 años, Tyra Grant firmó una de las grandes remontadas de la primera ronda al imponerse por 1-6, 6-2 y 6-4 a su amiga y compatriota Lisa Pigato. Una victoria con la que se convirtió en la tenista italiana más joven en revertir un partido en Roma desde 1985.

Fue el primer triunfo de Grant en su torneo local. El año pasado, en su debut, la italiana trajo consigo una presión añadida. Hija de madre italiana y padre estadounidense —el exjugador de baloncesto Tyrone Grant—, inició su carrera bajo bandera estadounidense antes de decantarse definitivamente por representar a Italia, una decisión que le permitió recibir una invitación para disputar el WTA 1000 de Roma. Aquella participación supuso su estreno en un gran escenario del circuito femenino, un contexto que pareció pesarle en determinados momentos del encuentro y que acabó traduciéndose en una derrota en primera ronda ante Antonia Ruzic por 3-6, 6-3 y 7-5.

Este año, frente a Lisa Pigato, la italiana despejó cualquier duda sobre su merecimiento de disputar el torneo. Ambas jugadoras recibieron una invitación (wild card) para disputar el cuadro principal y ofrecieron a los aficionados un auténtico espectáculo en el Foro Itálico. Pigato, más rodada en el circuito, aprovechó los nervios de su rival para tomar la iniciativa y adjudicarse el primer set. Lejos de rendirse, Grant reaccionó con mayor agresividad en el segundo set, firmó tres breaks y acabó igualando el encuentro al hacerse con la segunda manga. En el tercer set, el partido se decidió en los detalles. La italiana mantuvo el pulso y encontró premio en un momento clave. A partir de ahí, supo gestionar la ventaja para cerrar el duelo y firmar su pase a la segunda ronda.

Pero su historia no se entiende del todo sin mirar atrás. Grant creció rodeada de referentes y pudo aprender desde muy joven junto a uno de ellos. La tenista italiana empezó a entrenar con apenas siete años en el Centro de Tenis Piatti de Bordighera, donde coincidió con Jannik Sinner, con quien forjó una amistad que se mantiene hasta hoy. 

A sus 18 años, la mentalidad de Grant ya llama la atención en el circuito, donde la disciplina se ha convertido en una de sus señas de identidad. Su mejor ranking, el número 206 alcanzado el pasado noviembre, le abría la puerta a estrenarse en la fase previa de un Grand Slam en el Open de Australia, pero una lesión en el hombro frustró ese primer intento en un grande.

A partir de ahí, su progresión se vio frenada en el ranking, hasta el punto de no lograr tampoco el acceso al cuadro principal de Roland Garros. Sin embargo, el trabajo diario junto a su entrenador, Matteo Donati, ha empezado a cambiar la dinámica. En las últimas semanas dio un paso adelante en el Mutua Madrid Open, donde barrió a Elsa Jacquemot por 6-1 y 6-2 para sumar su primera victoria en un cuadro de este nivel. El triunfo ante Lisa Pigato en Roma confirma esa progresión y supone su segunda victoria en un escenario de entidad.

El próximo reto de la italiana será de altura. Con un puesto en la tercera ronda en juego, Grant se medirá a la cabeza de serie número 10, la canadiense Victoria Mboko, que llega tras caer en segunda ronda del Mutua Madrid Open frente a la estadounidense Caty McNally.