La piel humana interactúa directamente con el medio ambiente, incluyendo la exposición diaria rítmica a la luz solar, contaminantes, temperatura y humedad, entre otros factores. Dicho órgano, al igual que otros  humanos, presentan ritmos de 24 horas que permiten al cuerpo anticiparse y adaptarse a los cambios asociados con el ciclo …


La piel humana interactúa directamente con el medio ambiente, incluyendo la exposición diaria rítmica a la luz solar, contaminantes, temperatura y humedad, entre otros factores. Dicho órgano, al igual que otros  humanos, presentan ritmos de 24 horas que permiten al cuerpo anticiparse y adaptarse a los cambios asociados con el ciclo de luz y oscuridad, incluida la exposición diaria a la radiación solar.

Casi dos tercios de los genes activos en la piel humana expuesta al sol alcanzan sus niveles más altos por la noche, en comparación con poco más de la mitad en la piel protegida, lo que demuestra que muchas vías biológicas, incluidas las responsables de la reparación del ADN, siguen un ritmo coordinado con una actividad máxima durante la noche.

Así se deduce de un estudio realizado por científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido), centrado en explicar cómo la luz ultravioleta (UV) desencadena inflamación y daño en la piel expuesta, o lo que es lo mismo el fotoenvejecimiento, que deteriora la estructura dérmica de soporte y altera el comportamiento de sus células.

Publicado en la revista ‘Journal of Investigative Dermatology’, el estudio podría tener importantes implicaciones para la salud de la piel y el diseño de productos para el cuidado de la piel que tengan en cuenta la hora del día en que se aplican. «Hasta donde sabemos, este es el primer estudio in vivo sobre el reloj biológico de la piel que compara directamente la piel dañada por los rayos UV con la piel protegida del sol de los mismos sujetos humanos», según el prof. Qing-Jun Meng, investigador principal de la Universidad de Manchester.


El estudio sugiere una conexión entre la exposición crónica a la luz ultravioleta con relojes biológicos más débiles y ritmos más tempranos, lo que se traduce en que los relojes biológicos de la piel podrían verse alterados o reprogramados y tener importantes implicaciones para la salud de la piel.

Es por ello que «comprender la cronobiología de la piel humana y cómo se adapta y anticipa a las variaciones diarias de factores estresantes como la luz ultravioleta es fundamental para el mantenimiento de la salud de la piel», agregó dicho científico.

Los investigadores trabajaron con 20 voluntarios, tomando biopsias de piel tanto de la parte superior del glúteo cubierta como del antebrazo dorsal expuesto al mediodía, a las 6 de la tarde, a medianoche y a las 6 de la mañana, a lo largo de un ciclo de 24 horas. La actividad genética en las muestras se midió mediante secuenciación de ARN, y un análisis estadístico sofisticado permitió identificar la intensidad de los ciclos del reloj biológico y el momento en que la actividad de cada gen alcanzaba su punto máximo.

Un pequeño grupo de genes relacionados con la reparación  se volvió inusualmente activo en la piel expuesta al sol, lo que plantea importantes interrogantes sobre si este cambio ayuda a la piel a afrontar mejor el daño solar o si, por el contrario, indica cambios perjudiciales que hacen que las células sean más propensas a moverse y propagarse.

Aunque la reparación del ADN durante la noche ya se había observado en ratones, su función en humanos aún no está clara. Algunos científicos argumentan que podría haber evolucionado porque la reparación funciona mejor en ausencia de luz ultravioleta, o porque las células anticipan el estrés diario y se preparan con antelación.

Dado que las proteínas se producen algún tiempo después de que se activen sus genes correspondientes, el aumento de producción durante la noche puede garantizar que las proteínas de reparación estén listas y activas cuando comience la exposición a los rayos UV al día siguiente.

 «La biología circadiana es un campo apasionante y en rápida evolución, pero su papel en la piel humana sigue estando relativamente inexplorado. Este trabajo también pone de relieve el prometedor potencial de la cronotecnología, incluidas las soluciones específicas para el cuidado de la piel, tanto de día como de noche, diseñadas para trabajar en armonía con el reloj biológico interno de la piel y así proporcionar mejores resultados preventivos y de tratamiento», según el Dr. Mike Bell, jefe de investigación científica de No7 Beauty Company.