Revisé con interés renovado y placer la excelente película Doce hombres sin piedad, dirigida por el sobrestimado y tantas veces excelente Sidney Lumet, alguien que retrató mejor que nadie las calles de Nueva York y las angustias que florecen en ellas. Era modélico el guion y la forma de narrar la compleja historia de un jurado popular que debe decidir la culpabilidad o la inocencia de un chaval acusado de haberse cargado a su padre. Las pruebas parecen ser evidentes y la condena es unánime. Excepto para un miembro de ese jurado, individuo que plantea la duda y la complejidad, encarnado por el inmenso Henry Fonda, actor que personificaba la elegancia estética y moral, siempre creíble. Aquí conseguía sembrar la incertidumbre en los que antes tenían tan clara la culpabilidad del acusado. Y la racionalidad terminaba venciendo al dogma. Esa apasionante temática era terreno abonado para inspirar a películas futuras. O para plagiar aquel inquietante argumento. Con mejor o peor fortuna, por supuesto.
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Recreación de un asesinato intenta en vano, de forma grotesca, retratar un caso similar. El asesinato sin resolver en Irlanda de una mujer francesa y dedicada a la producción de televisión no ha logrado resolverse nunca; aquí el guion subraya un presunto culpable, un periodista irlandés. Todos los miembros del jurado han decidido que no haya ninguna duda sobre su autoría, pero también surge una mujer en ese grupo que exige replantear ese veredicto que el resto considera justo.
Jim Sheridan, en ‘Recreación de un asesinato’.
Y vale, los argumentos se pueden repetir y continuar siendo valiosos. A condición de hacerlo con inteligencia, con capacidad de atracción, introduciendo al espectador en lo que están narrando, despertándole un mínimo interés. Aquí es imposible, desde el tosco principio hasta un final que se agradece. Es de las cosas más inanes y bobas que he visto en mucho tiempo, a pesar de que este venga marcado frecuentemente por el interrogante: ¿y esto qué es, a quién puede interesar lo más mínimo si descartamos a los productores y a los autores?
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Y surgen varios interrogantes contemplando esta chapuza absurda, mal escrita y peor dirigida, con interpretaciones absolutamente olvidables, resuelta visualmente a base de ridículos primeros planos de los actores y las actrices en un escenario casi invariable. El principal mosqueo es que la codirige Jim Sheridan, junto al para mí desconocido David Merriman. Y resulta que el crédito de Jim Sheridan es notable. Es el autor de varias películas vibrantes, duras, con sentimiento. Protagonizadas tres de ellas por ese actor excepcional llamado Daniel Day-Lewis. Son Mi pie izquierdo, En el nombre del padre y The Boxer. O sea, el antiguo talento de Sheridan está contrastado. Y te preguntas al ver su firma en el guion y la dirección de este bodrio inútilmente plagiador de Doce hombres sin piedad: ¿Se trata de la misma persona? Por mucho que te esfuerces, es tarea imposible encontrar alguna huella del antiguo Sheridan en Recreación de un asesinato.
Recreación de un asesinato
Dirección: Jim Sheridan, David Merriman.
Intérpretes: Vicky Krieps, Jim Sheridan, Colm Meaney, Aidan Gillen.
Género: drama. Irlanda, 2025.
Duración: 89 minutos.
Estreno: 8 de mayo.